M. S.
No vive en La Calzada, pero el Ateneo, en cualquier caso, le queda mucho más cerca de casa que la antigua pescadería municipal. Así que, a la hora de renovar la tarjeta ciudadana o de actualizar sus datos en el padrón, María Fernández prefiere desplazarse a La Calzada.
Según esta vecina de El Natahoyo, barrio limítrofe, «aquí no tienes que esperar tantas colas», ni muchísimo menos. En el Ateneo, que tiene su propia sucursal de Atención al Ciudadano, la burocracia se reduce a minutos.
Es lo que María tardó en gestionar la actualización de su tarjeta ciudadana. «Me la renovaron así, sobre la marcha», constata. «Antes, como trabajaba por aquí, también venía a coger libros», añade esta administrativa de 30 años.