A. RUBIERA
El Ayuntamiento quiere abrir en los próximos cuatro años al menos cuatro escuelas más de Infantil para niños menores de 3 años. Es un compromiso electoral de los socialistas y a esa novia ya le ha salido el primer pretendiente: Tremañes.
«Si hay un barrio de la ciudad donde tenga sentido facilitar la conciliación familiar y laboral, y reforzar la atención a los niños fuera del horario escolar, ese es el nuestro», dice Maxi Marín, director del Colegio Público de Tremañes. Marín quiere apelar a la responsabilidad municipal para lograr que el barrio del Oeste, uno de los más industriales del concejo, tenga un refuerzo en su escasa dotación de servicios públicos educativos y culturales, y conseguir de paso una mayor programación de actividades para los niños y las familias. Y la primera iniciativa, sostiene el director, es reivindicar la creación de un ciclo de educación infantil de 0 a 3 años, igual que ya tienen barrios como El Llano, Ceares, Cimadevilla, La Calzada, Montiana, el Polígono, Roces o Pumarín.
«Nuestra particularidad, y donde radica la fuerza principal de nuestro argumento, es la carencia que hay de servicios como esos en Tremañes. Pese a que esta zona está en expansión urbanística, por ahora ese crecimiento no va a ir paralela al desarrollo de servicios culturales ni de ocio, y nuestros "guajes" lo necesitan para que no se dé tanto la práctica del "callejeo"», explica Marín. El director tiene previsto que uno de los objetivos de este curso sea trasladar esa petición al Ayuntamiento. De hecho, se lo plantea como uno de los primeros temas para tratar tanto con los padres del colegio público como con la asociación de vecinos del barrio. Así, entre todos, podrían hacer fuerza ante el concejal de Cultura y Educación del Grupo municipal Socialista, Justo Vilabrille.
Los espacios para albergar ese primer ciclo de Educación Infantil no serían ningún problema, según considera el director del colegio Tremañes, porque «nosotros tenemos más que suficiente en el entorno escolar, incluso sin tener que hacer ningún edificio nuevo».
Además de suponer un claro refuerzo para el colegio, y de convertirse en un elemento dinamizador de la matrícula, también será un apoyo incuestionable para las familias del barrio. Y para las que no son del barrio pero trabajan en la zona, en alguna de las empresas de los polígonos industriales. «A los trabajadores de los polígonos también les podría ser de gran utilidad tener tan cerca las unidades de Infantil», recalca el director.