Albina FERNÁNDEZ
El Natahoyo mezcla como pocos barrios gijoneses la tradición industrial con el desarrollo urbano y los servicios. El único pero es la margen derecha de la avenida de Galicia, un reducto de deterioro ambiental que hay que eliminar. El problema es que en esa zona se concentran los restos del otrora esplendor industrial y nadie quiere perder empleo, según el sentir de los tertulianos reunidos por la NUEVA ESPAÑA de Gijón. Consuelo Jiménez García, natural de Albacete, ama de casa y vecina de El Natahoyo desde hace cuarenta años. María Amparo Rodríguez Miranda, natural y vecina del barrio. Álvaro Tuero Corneado, presidente de la Asociación de Vecinos, mecánico jubilado, es de Oles (Villaviciosa), y lleva 47 años en Gijón, 39 de ellos en la calle Ceriñola. Y Nieves Abelleira Crespo, natural de Alicante, criada en Madrid y vecina de El Natahoyo desde hace 42 años.
Consuelo Jiménez: Hay que decir es que este barrio cambió como de la noche al día, y que seguirá cambiando. Cuando yo vine, mi padre me dijo: «Dios mío, hija, dónde has venido a vivir». Era terriblemente feo.
María Amparo Rodríguez: Ahora es más guapo porque, por ejemplo, en El Arbeyal no había más que basura de la fábrica de La Casera; pero a mí me gustaba aquel Natahoyo acogedor en el que todo el mundo nos conocíamos, y me da pena no oír el ruido de las sirenas de las fábricas al mediodía. Yo vivo ahora en Moreda, que también es Natahoyo, y noté mucho el cambio. Y que conste que Moreda no es un barrio residencial, porque la gente está ahí por las cooperativas.
Nieves Abelleira: El barrio mejorará mucho cuando se adecente la margen derecha de la avenida de Galicia, pero antes tienen que dar una solución a la industria; sin perder, empleo claro.
Álvaro Tuero: Nadie quiere que se marche la industria, pero el «boom» urbanístico la está ahogando. Lo ideal sería que esa industria cambiase de sitio. El Musel, por ejemplo, puede ser una buena opción para muchas empresas. Lo que no queremos es que se cierren más.
Consuelo Jiménez: Yo creo que lo ideal sería que los astilleros pasasen para El Musel. Que se unieran en uno, porque sería la forma de conservar el empleo y la industria en un sitio adecuado.
María Amparo Rodríguez: El Tallerón de Duro Felguera, al parecer, ya tiene sitio para la zona de Gozón. La industria está condicionando también el desarrollo del Peri 2000 de Santa Olaya, pendiente desde hace siete años y que no se podrá hacer mientras siga ahí lo que, a su vez, impide que pueda crecer la parte derecha.
Álvaro Tuero: Si funciona ese Peri, todos los talleres del entorno desaparecerán. Ganaríamos calidad de vida y perderíamos empleo y poder adquisitivo. Ya pasó cuando la industria naval bajó de 4.000 a 200 empleos, arrastrando al cierre a los pequeños talleres, y volverá a pasar.
Nieves Abelleira: Vale más no pensar en la cantidad de empleo que se perdió y que no se transformó en nada. Cuando íbamos al economato de la Constructora veíamos a un montón de gente salir de trabajar, era un río.
María Amparo Rodríguez: La pena es que muchas empresas se fueron, incluso fuera de Asturias, para pagar salarios menores.
Álvaro Tuero: El Peri 2000 recuperaría «la playina», y permitiría hacer el proyecto del ex concejal Carlos Zapico de unir el castillo de Arnao (El Musel) con el paseo marítimo hasta Villaviciosa. Este proyecto urbanístico, y el plan de vías, son los dos temas que marcarán el futuro del barrio.
Nieves Abelleira: Me encantaría ver hecho ese paseo.
María Amparo Rodríguez: El plan de vías es nuestra prioridad porque marcará el futuro de toda la zona Oeste y es una ocasión única para hacerlo bien.
Consuelo Jiménez: Queremos que sotierren hasta Veriña.
Álvaro Tuero: No está claro cómo va a ser. Ahora se habla de «ocultamiento» de las vías entre la estación intermodal de Moreda hasta La Calzada, y para nosotros valdría siempre que permita desdoblar Juan Carlos I al menos hasta el Colegio de los Raitanes, que es fundamental porque con 20.000 vehículos quedará colapsada en poco tiempo. Pero todo está en el aire.
María Amparo Rodríguez: Lo que no nos sirve es una losa muy guapa para ir caminando al Polígono pero que nos seguiría dejando aislados.
Álvaro Tuero: El proyecto de Junquera tiene que salir adelante. Estoy cansado de ver Gijón plano, quiero las torres y el hotel de Zaera porque no creo que el ejemplo a seguir sea Moreda. Este barrio es una colmena y es el momento de hacer de Gijón una ciudad cosmopolita. La ciudad necesita algo distinto y la oportunidad está en El Natahoyo.
Nieves Abelleira: Hablamos mucho de las vías, pero hay otras necesidades, como ampliar el centro de salud o hacer otro.
Consuelo Jiménez: Podría aumentarse el actual metiéndole más pisos, y aumentando las especialidades, para que los vecinos no tengamos que desplazarnos a la Puerta la Villa.
Álvaro Tuero: Ya no tenemos que ir a la Puerta la Villa porque las especialidades más demandadas, como radiología, oftalmología o dermatología, ya están en la Casa del Mar.
Nieves Abelleira: Ése es uno de los pocos servicios que tenemos un poco deficientes porque tenemos de todo, hasta hotel. No hace falta salir del barrio para comprar todo lo que se necesite.
Álvaro Tuero: Necesitamos más puntos de juegos para los niños y la escuela de 0-3 años, porque la población está aumentando; pero somos un barrio privilegiado, con estafeta de Correos, siete líneas de autobuses, un pequeño centro municipal que se está reparando, y un centro social con biblioteca, ludoteca, salón de actos que se complementa con el de La Calzada. Y que no se nos olvide el club Santa Olaya, con más de 22.000 socios.
Consuelo Jiménez: Nos falla el tema del empleo porque no se sustituyeron los puestos perdidos, y los que tenemos ahora son bastante precarios.
Nieves Abelleira: Hasta hace poco ofrecíamos empleo, ahora la gente del barrio trabaja fuera aunque la hostelería creció mucho.
Consuelo Jiménez: Más del 80 por ciento de los trabajadores están prejubilados.
Álvaro Tuero: Afortunadamente, porque eso nos permite mantener el nivel de vida. Los polígonos de Lugones y de Oviedo tienen a mucha gente de aquí.