Público y privado: a vueltas con la «Semana negra» Rafael Velasco Rodríguez, del comité comarcal del Partido Comunista de los Pueblos de España en Gijón Exterminio de gaviotas y palomas Jerónimo Dormal Martínez, asesor jurídico, y Zulima Sierra, presidenta de Anda Asturias

06.05.2008 | 02:00

Causa cierta extrañeza ver cómo desde la mayoría gubernamental del Ayuntamiento de Gijón (PSOE-IU) se deshacen en buscar complejas alternativas para eludir, una vez más, el acatar el espíritu de las sentencias judiciales sobre la ubicación de la «Semana negra». Ellos que tanto hablan de legalidad y Estado de derecho, que tanto apelaron a este tema para sustentar su supuesta no implicación en el «caso Cándido y Morala», no dudan ahora en colocar la «Seman negra» a una distancia de viviendas que no se corresponde con lo fijado en reiterada jurisprudencia sobre este asunto. Serán ahora los vecinos de Pando y Marqués de San Esteban, los que además de padecer obras de esas que nunca se acaban esperaran vinedo cómo se les construyen torres de grandes dimensiones a su alrededor al ritmo de la «muñeca Chochona» y del «dos por uno, dos por uno y me quedo sin ninguno».


También causa estupor la improvisación que sobre este tema tiene el equipo municipal, ¿cómo es posible que si se sabe desde el año pasado, o más, que la ubicación no podrá ser en las inmediaciones de El Molinón no hayan logrado buscar una alternativa de futuro que permita la celebración de la «Semana negra» en un lugar adecuado que minimice los perjuicios a las personas y que impida que pueda dañarse un espacio como la playa de Poniente. ¿Será improvisación o será ambigüedad calculada? ¿Será una forma de hurtar a la ciudadanía un auténtico debate sobre este tema? Cabe también preguntarnos por qué debiera crecer la ciudadanía de los barrios afectados ahora que esta ubicación será provisional y no definitiva, pues todos los datos dados por nuestros próceres municipales, y sobre todo la experiencia con su lealtad a la palabra dada, hacen más que dudosas sus nuevas promesas.


¿Y esto para qué? La «Semana negra» hace tiempo que ha dejado de ser un evento literario para convertirse en una fiesta más del verano gijonés, lo cual no es ni bueno ni malo en sí, pero ofende que se nos intente vender como la quintaesencia del progrerío lo que es, ni más ni menos, una «gran romeriona», eso sí, que se gestiona en la forma del «pan y circo» del que hablaban los romanos. También ofende que el Ayuntamiento de Gijón haga tantos esfuerzos para salvar un evento que gestiona una entidad privada, autodenominada asociación cultural, con criterios claramente mercantiles, eso sí, con suelo público gratuito, donde los amigos del poder gestionan fondos con bastante oscurantismo. La «Semana negra» es una forma más de privatizar y convertir en negocio para unos pocos el ocio gijonés, eso sí, cuando hay problemas ahí esta el Ayuntamiento para proteger a los amigos. No se ve tan preocupado al Ayuntamiento de Gijón por evitar que se cierren los astilleros o la Mina La Camocha, a lo mejor ahí los trabajadores no son tan amigos como otros. La «Semana negra» en el fondo, y en la forma, es un negocio privado, que gestiona dinero público, en el que las formas de contratación laboral y mercantil del neoliberalismo más salvaje están al orden del día. ¿Es eso lo que protege la mayoría gubernamental en Gijón?, mejor nos ocupábamos de evitar los accidentes laborales en el evento, de impedir que la Policía Local se dedique a la persecución indiscriminada de las personas del llamado «top manta», de garantizar que quien allí trabaja tenga contrato, Seguridad Social y no trabaje más de ocho horas diarias, etctétera.


Ante estas opiniones que aquí vierto alguien saldrá con la demagogia de que queremos cargarnos la «Semana negra», casi nos acusarán por ello de traidores a la «patria playa» y es que Gijón y sus próceres se parecen bastante al PRI mexicano. Algunos/as defendemos que pueda mantenerse un evento lúdico-festivo como la «Semana negra», pero con gestión transparente, con control público de lo que se hace y cómo se hace en suelo municipal, y, sobre todo, con control público del dinero público. Queremos una fiesta con chiringuitos, pero no que la fiesta siga siendo un chiringuito. Creemos en un replantamiento, a fondo, de las formas y de los objetivos de este evento. Y, cómo no, queremos que se busque un espacio o se construya uno para la ubicación de este tipo de certámenes, donde se perjudique lo menos posible al vecindario colindante y que sea accesible para cualquier tipo de asociación o entidad, no sólo para las que dicen amén a los jefes de turno. Y, cómo no, una «Semana negra» donde se respeten los derechos de los trabajadores nativos y emigrantes. Somos muchos los que creemos que ello es posible y que no hay ningún obstáculo ni legal ni social que lo impida, y que si no se hace es por otro tipo de planteamientos políticos no suficientemente explicados a la ciudadanía.


Como amante de los animales y miembro de ANDA (Asociación Nacional para la Defensa de los Animales) nos costerna la noticia del Ayuntamiento de Gijón en la que se informó del cruel exterminio de gaviotas y palomas, más cruel aún con las gaviotas, que se está llevando a cabo en este concejo sin respetar la normativa internacional sobre la protección de los animales salvajes. No estamos conformes con esas actuaciones de cruento exterminio animal y somos sensibles a todo acto violento y de exterminio de animales salvajes, es por lo que decimos «no y no» al programa que los poderes públicos están llevando a cabo en Gijón, así como en otras ciudades de nuestro enorno.

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