J. M. CEINOS
Con una población de derecho de casi 280.000 habitantes, Gijón asistirá esta mañana, a partir de las diez, a un nuevo debate plenario sobre el estado del municipio; o lo que es lo mismo: lo que los tres grupos políticos con representación en el Ayuntamiento (PSOE, PP e IU-BA-LV) consideran que ocurrió en el concejo en el último año, marcado, como en todo el mundo, por la crisis económica.
Cada gijonés tendrá su opinión sobre la realidad de la ciudad en la que vive: si la cosa marcha bien, mal o regular. Bajo estas líneas, representantes de las llamadas «fuerzas vivas locales» dan su parecer, todos bajo el común denominador de la crisis económica.
Abre el fuego Héctor Roces, secretario general de la UGT de Gijón, quien opina que «el desempleo, por desgracia, aumentó, después de unos años muy buenos, y es de preocupar, lo mismo que son de preocupar el sector industrial y el de los servicios». El sindicalista advierte, en este sentido, de que «Arcelor-Mittal es el tractor de nuestra economía» y de que el sector naval atraviesa sus horas más bajas: «No soy derrotista, pero estoy preocupado», señaló el líder de la UGT local.
Desde el otro sindicato mayoritario en la comarca, Comisiones Obreras, su secretario general, Juan Sánchez, asegura que «nosotros estamos moderadamente satisfechos, puesto que con el Ayuntamiento tenemos un acuerdo local en el que se recogen una serie de medidas propuestas por Comisiones y que se están llevando a cabo, pero ciertamente estamos preocupados por la situación de crisis». Por ello, desde Comisiones «hemos pedido que impulse con más energía algunas de las medidas que nos permitan salir de esta situación, como más suelo industrial y viviendas con algún tipo de protección para las capas de la población con menos recursos».
Manuel Pastor, presidente de Asprocon, la asociación que agrupa a los constructores locales, es de los que ahora ven la botella casi medio llena: «La situación de la ciudad y de Asturias con respecto al resto de España posiblemente sea mejor, como lo demuestra el hecho de que la banca no tenga prácticamente morosidad, en lo que se refiere a nuestro sector, donde tenemos una tasa de paro importante pero, insisto, inferior a la de otras regiones». El presidente de Asprocon también está «esperanzado» en que el arranque del segundo horno alto de Arcelor-Mittal sea el punto de inflexión y «pensamos que a lo peor ya se llegó y se empiezan a hacer operaciones de compraventa; el mercado ya se está moviendo más y la economía cae en paracaídas y no en picado, como acaba de decir la Fundación de las Cajas de Ahorros».
Para la presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV), Teresa Prada, «ahora mismo hay en marcha un montón de obras nuevas, nuevas zonas verdes y bastantes equipamientos en previsión, especialmente escuelas de 0 a 3 años; la cosa va poco a poco, no tan bien como debiera por cuestiones presupuestarias, y lo que queremos es que las prioridades sean para todos los barrios».
Soledad Lafuente, que preside la Federación de Asociaciones de Vecinos de la Zona Rural «Les Caseríes», hace un balance ni de lejos positivo: «La zona rural está abandonada y muy atrasada en muchos asuntos, como la llegada de internet, no hay suficiente transporte público, falta saneamiento, la limpieza viaria no funciona y la recogida de basura no está tampoco muy bien canalizada. No hay coordinación con las asociaciones de vecinos y tampoco interlocución, por eso la gente se queja mucho».
Ricardo Álvarez, presidente de la Asociación de Hostelería, uno de los mejores termómetros de la ciudad, es de los que ven las cosas peor, a tenor de que «estamos a finales de julio y los hosteleros no hemos notado mejoría alguna en relación a meses anteriores; parece que desde el pasado 20 de este mes estamos trabajando un poco mejor, pero hasta ese día fue un desastre, seguimos lo mismo que si estuviéramos en invierno». En opinión de Ricardo Álvarez, «desde luego, el Ayuntamiento está fomentando espectáculos y actividades, pero, de momento, no se ve gasto y lo que hay es mucha gente paseando».
Otro sector sensible es el del pequeño comercio. Ana Menéndez, presidenta de la Unión de Comerciantes, destaca el apoyo al sector del equipo de gobierno, pero respecto a la realidad del comercio en la ciudad «es como en el resto de la economía: estamos pasando la crisis como todo el mundo y hay gente que no lo resiste y tiene que cerrar, pero también es cierto que otra gente está abriendo nuevos establecimientos». No obstante, Ana Menéndez precisa que «el consumo no es el mismo, es evidente».
Desde el sector del taxi, Jaime Robledo, presidente de la cooperativa Villa de Jovellanos, no se anda con paños calientes: «La cosa está muy mal; es verano y estamos trabajando menos que en el invierno, y nos salvan sólo las noches de los sábados». Para dar idea de la caída de facturación en el taxi, Jaime Robledo da un dato: «Entre las doce de la noche y las ocho de la tarde (de ayer) se recibieron en la centralita 2.097 llamadas, cuando antes eran las que se recibían en un turno de ocho horas, y estamos a finales de julio».
Desde el ámbito cultural, José Luis Martínez, presidente del Ateneo Jovellanos, puntúa la labor cultural que se hace desde el Ayuntamiento como «buena, aunque la sociedad civil también contribuye extraordinariamente bien». Hace mención expresa el presidente ateneísta al urbanismo local: «Lo que está ocurriendo no es deseable y en absoluto me gusta cómo se está llevando el urbanismo en nuestra ciudad». En lo laboral opina Martínez que «el Ayuntamiento debería implicarse más» y sobre el puerto de El Musel asegura que «al final lo que va a ocurrir es que lo vamos a pagar los gijoneses, ya que el puerto está en Gijón», para terminar opinando que «de tantos proyectos como nos dijeron, el metrotrén entre ellos, no los veo por ningún lado».
Por su parte, Luis Pascual, presidente del Ateneo Obrero, ve que la ciudad «se desarrolló mucho en todos los aspectos en los últimos años, pero lo que pasa es que el crecimiento no puede ser indefinido y, por eso, en los dos o tres últimos años veo que hay una continuidad, que no está mal, pero no un crecimiento, es decir, estamos en un estancamiento, pero en un sentido positivo, en lo que se refiere a la política cultural, aunque se puede trasladar este mismo esquema al resto de los ámbitos de la ciudad».
La alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, se reunió ayer con el Consejo Social de la ciudad para explicarles las actuaciones previstas en el ámbito de El Musel, la zona de actividades logísticas, el Parque Científico Tecnológico y el plan de vías. También quiso transmitir tranquilidad ante la sentencia que anula el planeamiento urbanístico gijonés e informó de una ejecución presupuestaria del 60%. Arriba, inicio de la reunión, en la que participaron representantes de sindicatos, vecinos, consumidores y empresarios, la Universidad y Cajastur.
«A lo peor ya se llegó y se empiezan a hacer operaciones de compraventa»
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Presidente de Asprocon
«No soy derrotista, pero son de preocupar el sector industrial y el de los servicios»
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Secretario general de UGT
«Lo que queremos es que las prioridades sean para todos los barrios»
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Presidenta de la FAV
«En absoluto me gusta cómo se está llevando el urbanismo en nuestra ciudad»
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Presidente Ateneo Jovellanos
«Seguimos lo mismo que si estuviéramos en invierno; no se ve gasto»
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Presidente de los hosteleros
«Hay gente que no resiste y cierra, pero otros abren nuevos establecimientos»
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Presidenta de los comerciantes