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La relación entre la víctima y su supuesto asesino no era buena. Al menos durante los meses anteriores al fallecimiento de la mujer. De hecho, Miguel Ángel C. Q. había sido condenado en el país vecino por malos tratos. Las agresiones eran constantes. La última fue fatal. La agresividad y violencia del repostero gijonés con su pareja fue determinante también a la hora de que la Gendarmería francesa lo pusiera en su punto de mira.
Siguiendo los protocolos establecidos en las extradiciones internacionales, los Juzgados parisinos se pusieron en marcha en cuanto conocieron la nacionalidad del sospechoso. La Comisión Rogatoria Internacional dictada por el Tribunal de Grande Instance de París emitió una orden de búsqueda recogida por los tribunales españoles. El Juzgado de instrucción número 3 de Gijón fue el encargado de ordenar la detención a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía gijoneses.
Desde ayer, a las doce del mediodía, el preso se encuentra en Madrid a la espera de pasar a disposición de la Sala Cuarta de Instrucción de la Audiencia Nacional. Los magistrados madrileños serán los encargados de tramitar el expediente de extradición a Francia, donde será juzgado.
La noticia sobresaltó ayer a gran parte de los hosteleros gijoneses. En especial a los propietarios del establecimiento que lo acogió y le dio trabajo. Miguel Ángel C. Q. no había trabajado en ningún otro local de la ciudad y no tenía apenas amigos en el sector. Pese a ese desconocimiento personal, la detención de uno del gremio por un crimen de este calibre fue objeto de comentario entre profesionales de la hostelería, que coincidieron en condenar la violencia machista y el crimen cometido.
Sobre su paso por la ciudad tampoco trascendió ayer mucha información, salvo que carecía de domicilio fijo. Este hecho dificultó su localización por la Policía, confirmaron ayer fuentes policiales. En su apresurada huida de Francia, Miguel Ángel C. Q. llegó a Gijón sin haber buscado una vivienda. Según las mismas fuentes, pudo haber pasado varios días en una pensión o en un hotel de la ciudad. Aunque los agentes tampoco descartan que el acusado pudiera estar residiendo en casa de algún conocido o allegado.