R. GARCÍA
Miguel Ángel C. Q., un cocinero y repostero gijonés de 49 años, fue detenido en la madrugada del pasado martes en Gijón, acusado de matar hace diez meses a su novia en París, cuyo cadáver escondió en una maleta y abandonó en el sótano de un edificio de la capital francesa. La Policía de Gijón procedió a su arresto cumpliendo una orden de búsqueda que habían dictado los Juzgados franceses. El acusado, que ayer fue trasladado a la Audiencia Nacional para su extradición al país vecino, se encontraba trabajando desde principios de julio en la cocina de un restaurante situado en la zona del puerto deportivo gijonés.
Miguel Ángel C. Q. no llevaba mucho tiempo en Asturias, donde no disponía de domicilio conocido. Aunque había nacido en Gijón, se había marchado hace diez años a ejercer la profesión de cocinero en Francia, país del que se vio obligado a huir tras acabar con la vida de su compañera sentimental en septiembre de 2008.
Las pesquisas policiales se iniciaron el 15 de octubre del pasado año, cuando la madre de la víctima, de nacionalidad francesa, denunció la desaparición de su hija. Catorce días más tarde, la Gendarmería francesa encontró el cadáver de la mujer en el interior de una maleta escondida en un sótano. El cuerpo sin vida se encontraba en posición fetal y en avanzado estado de descomposición. El forense certificó tras su examen que la mujer llevaba muerta un mes y medio, por lo que el homicidio debió cometerse a mediados de septiembre. El análisis forense también pudo certificar que la joven había muerto por asfixia, aunque el cadáver presentaba además un traumatismo cerebral, posiblemente provocado por un fuerte golpe.
Las investigaciones de la Gendarmería francesa apuntaron desde el primer momento al cocinero gijonés y pareja sentimental de la víctima como principal sospechoso del homicidio. La Policía francesa localizó su ADN en la cinta adhesiva que recubría una bolsa de plástico en la que el autor del crimen había introducido la maleta con el cadáver dentro.
Los agentes franceses recogieron además varios testimonios que corroboraban la culpabilidad de Miguel Ángel C. Q. El más relevante fue el aportado precisamente por el hermano del presunto homicida, al que este mismo había confesado la autoría del crimen. También fue determinante la confesión de una amiga de ambos. El hermano del detenido vive y trabaja en Francia. La relación actual del acusado con Asturias es escasa.
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