Leticia PRADO
Los peces del Acuario alegraron ayer, más que nunca, a sus visitantes más jóvenes. La concejalía de Cooperación y Solidaridad Internacional del Ayuntamiento de Gijón, la asociación «Amigos del Pueblo Saharaui» y la iniciativa «Expoacción» hicieron posible que 60 niños saharauis disfrutasen del espectáculo de la vida submarina. Las familias de acogida acompañaron en la visita al Acuario a los niños participantes en el programa «Vacaciones en Paz».
María Josefa Fernández es abuela de tres niños. El tercero de ellos es Sidi, uno los saharauis que se encuentra este verano en Gijón. La hija de María Josefa participa en el programa desde hace tres años. Desde entonces, Sidi es uno más de su familia durante los meses de verano. «Estos niños necesitan atención médica y una buena alimentación. La alegría es inexplicable cuando llegan pero, cuando se van, no podemos evitar las lágrimas», cuenta la abuela gijonesa de Sidi.
Lápices de colores, un estuche, una insignia de la ciudad... Los niños recibieron una bolsa de regalos antes de visitar las instalaciones. Farra, otra de las participantes en el programa «Vacaciones en Paz» jugaba con una amiga mientras esperaba el comienzo de la visita. Luis Ángel Argüelles es su padre de acogida. «Mi mujer viajó al Sahara para visitar a Farra y conocer a su familia. Vino encantada con sus padres y sus otros hermanos y asombrada de los que encontró allí». Este año será el último que la pequeña pase en Gijón porque «Vacaciones en Paz» sólo se encarga de niños de entre seis y doce años. Farra celebrará su duodécimo cumpleaños junto a sus padres de acogida.
Las relaciones entre España y el Sahara son imprescindibles por razones tanto solidarias como políticas. Jesús Montes, concejal de Cooperación y Solidaridad Internacional, y el vicepresidente de «Amigos del Pueblo Saharaui», Alberto Suárez, coincidieron en afirmar que la obra de las familias de acogida tiene un gran significado solidario. «Los pequeños son los mejores embajadores de la situación de su pueblo», explicó Suárez. Más de 330 niños convivirán con familias asturianas hasta finales de agosto. La mayoría ya piensa en repetir.