M. CASTRO
El comité de empresa de Factorías Juliana advirtió ayer, por boca de su presidente, René Rodríguez, de que impedirá el traslado del cementero «Cristina Masaveu» a otro astillero. El titular del Juzgado de lo mercantil número uno de Oviedo, Alfonso Muñoz Paredes, pidió a Pymar que saque el barco de Juliana y busque otro astillero en el que acabarlo. El problema es que la empresa gijonesa, filial de Factorías Vulcano, carece de dinero para completar el barco.
El casco del cementero está prácticamente concluido, pero aún falta gran parte de los trabajos para acabar el buque, cuya obra se encuentra prácticamente paralizada por la falta de liquidez de la factoría naval. Juliana se encuentra en concurso de acreedores. En esta situación la actividad de la empresa no puede continuar si acumula nuevas deudas. Cada día de retraso en la entrega del buque al grupo Masaveu (debería de haber sido entregado el mes pasado) supone penalizaciones en el contrato y, por lo tanto, nuevas pérdidas. La situación aboca a Factorías Juliana a una rápida liquidación.
«El comité de empresa no va a permitir la salida del barco; queremos que se garantice el futuro de la actividad naval en la bahía de Gijón y el de la plantilla de Juliana», señaló Rodríguez. El comité exige que entren en juego las garantías que la SEPI ofreció a los sindicatos cuando privatizó Izar Gijón, en diciembre de 2006, y que pasan por la prejubilación de la mayoría de la plantilla actual de Juliana y la recolocación del resto de trabajadores fijos en un astillero del grupo público Navantia. Además, René Rodríguez reclama «un compromiso político del Principado» para recolocar a 24 trabajadores contratados por obra y servicio; «queremos el mismo compromiso (para ellos) que el que se asumió con los excedentes de Naval Gijón», añadió. Las esperanzas para recolocar a esos 24 trabajadores y a los 40 excedentes de Naval Gijón pasan por que se recupere la actividad de construcción naval en las instalaciones de Factorías Juliana. No existe ningún empresario interesado en reflotar Juliana, que entre pérdidas contabilizadas y deudas supera los 100 millones de euros, a lo que hay que sumar riesgos por otros 156 millones de euros, pendientes de que Vulcano logre entregar o no los sísmicos que construye en Vigo para el armador PGS (parte de esos barcos se hizo en Juliana).
El grupo Armón estudia la posibilidad de comprar las instalaciones de Factorías Juliana en un proceso de liquidación del astillero, lo que le permitiría hacerse con el astillero libre de cargas. La entrada de Armón requerirá que repunte la actividad económica internacional, condición imprescindible para el resurgimiento del transporte marítimo.