R. V.
Si Gijón es una ciudad laboratorio para experimentar con usuarios reales las dificultades técnicas y las barreras sociales que bloquean el crecimiento de los vehículos eléctricos, la Feria de Muestras es el laboratorio de la ciudad laboratorio. Los promotores de «Living car» se han decantado por este evento que moviliza a más de seiscientas mil personas para «vender» las bondades de estos nuevos vehículos a enchufe. Los visitantes feriales tienen a su disposición dos coches, dos motos, dos bicicletas y dos cuadriciclos para notar en sus propias carnes que son tan útiles como los vehículos de gasolina. Los interesados en probar uno de esos vehículos eléctricos tienen que inscribirse en el pabellón ferial del Ayuntamiento de Gijón. Allí se les dará cita para ir a un circuito habilitado en el ferial donde tendrán el apoyo de técnicos e informadores. A la primera jornada de demostraciones acudieron 44 personas. Ellos son los investigadores anónimos del laboratorio «Living car» pero... ¿Cuáles son las claves para entender este tipo de vehículos y este proyecto pionero a nivel mundial?
-Trayectos más baratos. Los especialistas hablan de una reducción evidente del gasto por trayecto ya que la media es, en un coche, de 1,5 euros cada cien kilómetros y, en una moto, de 0,60 euros para el mismo kilometraje. En cuanto a los precios de compra se pueden ver motos desde 6.000 euros, coches desde 12.500 euros y vehículos de trabajo desde 22.500 euros en las fichas de ventas de alguna empresa especializada con sede en Gijón.
-Menos humos, menos ruido. Lo principal para el propietario es que la mecánica se simplifica con lo que hay una disminución de los costes de mantenimiento del vehículo. El resto de las ventajas de optar por motores eléctricos en lugar de por motores de combustión tiene como destinataria última a la ciudad, ya que al no emitir humos favorece un aire más limpio y al no contaminar acústicamente ayudan a disfrutar de unas calles menos ruidosas.
-Autonomía a baterías. Ahora mismo ya hay coches eléctricos que garantizan una autonomía de más de cien kilómetros. En cualquier caso, la autonomía depende del número de baterías de vehículos. Eso sí, un mayor número de baterías supone también un mayor número de euros en la compra del utilitario.
-Recarga, de horas a minutos. El reto es conseguir que el coche sólo esté unos minutos enchufado pero, ahora mismo, el tiempo de recarga oscila entre cuatro y seis horas. Los promotores de este tipo de iniciativas también destacan la necesidad de cargarlos vehículos en los garajes de noche para no sobresaturar la red eléctrica.
-Las primeras «electrolineras». Uno de las acciones de «Living car» es instalar surtidores eléctricos en espacios públicos para, por un lado, dar servicio a los conductores y, por otro, probar la tecnología diseñada por las empresas locales. El pacto inicial es que se coloquen diez puntos de recarga. Los primeros están en los espacios privados de las empresas que se vinculan a la iniciativa gijonesa, por ejemplo en el Parque Científico y Tecnológico. Tras el verano se decidirán las ubicaciones en la vía pública, ya que generan importantes complicaciones y la necesidad de una reordenación de espacios.
-Los grandes retos técnicos. Ahora mismo el problema central es que hay pocos vehículos eléctricos y resultan caros pero todos los especialistas consideran que se ha empezado un camino que no tiene vuelta atrás. Las grandes firmas de coches tendrán en el año 2011 una gran variedad de modelos en el mercado y, mientras tanto, los técnicos trabajan en avances en la tecnología de las baterías y en la búsqueda de soluciones para integrar esta nueva demanda energética.
-Gijoneses a la cabeza de la innovación. «Living car» nace de la unión del Ayuntamiento, la Fundación Prodintec y las empresas Isastur y Temper. El listado de colaboradores incluye a la Autoridad Portuaria de Gijón, Gam, Cajastur, el Gobierno del Principado de Asturias, la Cámara de Comercio de Gijón, Goinggreen, Pro-am, Ingeveco, Astur Carretillas, Coal, Motro, Rebufo, Dilixi, Banco Herrero y HC Energía.