CARLOS
ROCES FELGUEROSO
Hombres como ésti non debíen de morir», dijo un viejo minero de la mina de La Camocha al ver el retrato de Constante Felgueroso, hace cincuenta años.
Un minero que había estado presente cuando salió el primer carbón de la cuenca carbonífera gijonesa, el día 2 de febrero de 1932. Desde su juventud había trabajado con los Hermanos Felgueroso, para sacar el preciado combustible de las entrañas de la tierra. Testigo de fracasos, por las vías de agua que impedían las prospecciones, por los gases del «Mecheru de Caldones»... Muchos años de lucha, de trabajo, de incomprensiones, hasta conseguir el resultado soñado: sacar carbón cerca del puerto gijonés.
En la memoria de aquel minero se mantenían unos recuerdos de la epopeya de unos langreanos que habían sacado el carbón en «El prau de la vaca mocha», que habían fundado un pueblo nuevo, con mineros de Langreo, dando trabajo y sustento a muchas familias. Unos capataces de minas que lograron ver cumplidos sus sueños tras muchos años de pesadillas. Porque el carbón era entonces un combustible necesario, imprescindible para la industria. Una industria que fue entonces el motor del progreso de Asturias.
Se abre hoy una exposición sobre la «Memoria de Mina La Camocha», que coincide con los días en que se celebra una nueva edición de la Feria de Muestras, un evento en el que se habla de planes de estímulo del empleo, de la reactivación de la actividad industrial o del «diseño de estrategias de salida de la crisis».
Las autoridades nacionales y regionales se refieren a la situación compleja mundial y a la intervención pública para crear una estructura económica fuerte...
Una nieta de aquellos fundadores de la Mina de La Camocha habló de aliento y confianza, en el año europeo de la creatividad e innovación. De que hemos de estar preparados para cuando Europa reemprenda su expansión económica. La alcaldesa de Gijón quiere sembrar esperanza e ilusión, como hicieron sus antepasados.
«Hombres como esti non debíen de morir», decía el minero ante el retrato de mi abuelo Constante. Hombres así hacen falta hoy, para crear puestos de trabajo, estabilidad, producción y riqueza en Asturias.
Hombres que generen valor añadido, sin funcionarios ni burócratas que consumen sin producir riqueza.