Ángel CABRANES
Gijón demuestra tener una afición de vuelta al ruedo. El primer día de venta de entradas sueltas para la Feria taurina de Begoña 2009 -para los no abonados- provocó que las colas rodearan el coso de El Bibio. La mayoría de asistentes tenía un único objetivo: lograr una localidad para ver al diestro José Tomás. A pesar de la gran demanda, no se agotó el papel para ninguna de las siete tardes programadas de feria, que comienza el domingo. Hoy y mañana las taquillas volverán a abrirse.
«He sacado entrada para ver el encierro de Miguel Ángel Perera con seis toros y, cómo no, también para la tarde del 12 de agosto», explicaba, enigmático, el gijonés Mariano Fernández. Detrás de esa fecha, por la que todos los aficionados preguntaban a su paso por taquilla, se escondía la corrida del cartel en la que participa José Tomás. «Es un artista», daba por respuesta Miguel Suárez al porqué de su elección; «no entiendo a los que le critican. Es de los pocos que se atreven a pisar terreno peligroso», añadía con seguridad este veterano aficionado. Un debate que tenían claro Víctor Fernández y Carlos Carrizo. Ellos fueron los primeros en hacerse con localidades, tras permanecer a pie de plaza desde la madrugada de ayer.
Y es que el diestro de Galapagar centró toda la atención de los que se acercaron ayer a El Bibio. Manuel Elizalde, gijonés afincado en Madrid, explicaba la razón: «El año pasado nos quedamos sin poder verle porque recibió una cornada días antes de que viniera. Todos nos quedamos con ganas de ver al torero más completo del escalafón». Argumentaciones taurinas efectuadas en un tono pausado que contrastaban las razones de Víctor López: «Vendré con mi mujer y mi suegra a ver la corrida de Morante de la Puebla, El Juli y Manzanares. A mí no me gustan los toros, ellas lo han escogido». Con razón o sin ella, la tarde del domingo 16 de agosto fue la segunda más vendida, a la que siguió la de Miguel Ángel Perera como único espada. Pero por el momento, Tomás es el que cautiva al tendido.