FRANCISCO GARCÍA
Casi podría decirse que el Grupo de Cultura Covadonga es una ciudad dentro de la ciudad. Un Gijón deportivo y social de treinta y tres mil almas dentro del Gijón cosmopolita de los cuatro cardinales de la urbe. Los grupistas veteranos enmarcan su sentido de pertenencia al Grupo en una manera peculiar de gijonesismo: o se es del grupo o no se es. Deporte -veintiún especialidades, que se dice pronto- y vida social -veintiún mil conversaciones variopintas cada día- componen lo físico y la química de una institución señera que es la segunda en su ámbito en España por número de socios, sólo superada por el Club Sabadell, que, por cierto, oferta cuotas y servicios a un coste más elevado. El Grupo es un lujo para cualquier ciudad que se precie; y para llevar sobre las espaldas tantas contiendas, deportivas y de las otras, cuando se acercan las elecciones para renovar los cargos, este septuagenario gijonés se conserva en plena forma: se nota que hace deporte, en la sala de musculación o al aire libre.