Eloy MÉNDEZ /
Ángel CABRANES
En las entrañas del nuevo pabellón del Grupo Covadonga brota un manantial de placer y descanso desconocido para muchos socios del mayor club asturiano. El spa de la entidad empezó a calentar motores hace poco más de tres meses y ya cuenta con más de doscientos usuarios habituales, que aprovechan sus chorros a presión y sus surtidores para relajarse, curar dolencias o tonificar los músculos después de una dura sesión de entrenamiento. Los responsables de la entidad están encantados con las nuevas instalaciones, que gestiona la empresa Gervasport, aunque esperan que tras un verano de playa y piscinas, la afluencia de grupistas sea aún mucho mayor en septiembre. El bajo coste y los modernos equipamientos de que dispone son las ventajas comparativas de un centro pensado para sumergirse en las bondades de la hidroterapia.
Es mediodía y una decena de socios están hasta el cuello en la gran bañera del spa. Quieren olvidarse de todo. Para ello, el recinto, de 450 metros cuadrados, está cargado de aparatos de mil formas diferentes, pensados para el disfrute físico y psicológico. El circuito empieza con un gran surtidor a presión y continúa con unas válvulas de masaje por las que salen chorros a la altura de las piernas. «Lo mejor para la celulitis», según una de las abonadas. Después, viene el géiser, las camas de agua, el círculo contracorriente, el jacuzzi y otra decena de maneras de disfrutar con el agua. Para cualquier duda o urgencia, varios monitores se pasean constantemente por el perímetro de la gran piscina. «Estamos en la gloria», apunta Cecilia López, envuelta en burbujas.
El goce es aún mayor si se tiene en cuenta lo barato que sale. La entrada individual para una sesión cuesta 8 euros y 6 para los mayores de 60 años. Para los deportistas federados del club, el precio es sólo de cuatro euros. También los bonos son muy asequibles: el precio oscila entre los 40 euros que cuesta el mensual y los 60 del bimensual para diez sesiones. «Hay que tener en cuenta que el spa es una instalación que se utiliza dos o tres veces a la semana como mucho», señala Enrique Tamargo, presidente del Grupo.
Pero en el spa no todo es agua. La sauna y los baños de vapor tienen también una gran aceptación por parte de los habituales. «Estamos hablando de unas instalaciones muy completas, mucho más que la mayoría de los recintos similares a éste», subraya Tamargo, convencido de que «con esta apuesta, hemos dado en el clavo». Lo mismo opina Roberto del Valle, otro de los abonados. «Lo mejor es pasar de la piscina pequeña a la grande», apunta nada más salir de la pileta de contraste, una cavidad con agua a nueve grados, muy por debajo de los 32 que alcanza la del resto del recinto, al que es obligatorio acudir con sandalias y gorro.
«Hemos intentado crear un spa en condiciones de competir con los otros que hay en Gijón y creo que lo hemos conseguido», insistía ayer una y otra vez Enrique Tamargo. Una afirmación que corroboraban las caras de satisfacción de los grupistas que ya se han animado a probar suerte. Para el otoño, la directiva de la sociedad se prepara para recibir una catarata de solicitudes de abonos.