ROBERTO PARAJA
ROBERTO PARAJA
POR CUCA ALONSO
Presidente de Telecable
Presidente de Telecable
-Defínase, por favor.
-Soy asturiano, eso lo primero, que es cosa importante. Y un chico de los 60 escondido tras el disfraz de persona normal para no levantar sospechas, pero sigo creyendo en aquel movimiento de vanguardia; pienso que internet y muchas otras cosas existen debido al espíritu de aquella gente, es su triunfo. Fui un buen estudiante; me habían clavado el sentido del deber y lo asumí.
-Tiene usted aspecto de hombre muy serio, ¿qué le hace descoyuntarse de risa?
-Me gusta más la ironía, sonreír, y a veces me río de mí mismo. Pero tengo un nieto que logra que me descoyunte al verlo carcajearse.
-¿Su teléfono dispone de un número gol, por ejemplo nueve veces 6? Siendo el jefe...
-Claro, en mi caso lo escogí yo, y se repite la misma cifra tres veces, pero no la digo.
-¿Tiene usted acciones de Telefónica?
-Sí, es una excelente compañía, en telecomunicación, la mejor de España y quizá del mundo. Pero la segunda en Asturias.
-¿No es extravagante que un ingeniero de Minas maneje cables, en vez de barrenos?
-Me considero bastante atípico, ocurre que el cuarto año de carrera bajé a la mina, en Lieres, y a partir de ese momento supe que aquello no era lo mío. Nunca he trabajado en una explotación, pese a que la Geología me gusta. Luego, las gestiones de empresa son parecidas en todas las especialidades.
-Fe, esperanza, caridad, virtudes teologales, ¿a cuál se adhiere?
-A la fe. Como dijo el teólogo alemán Romano Guardini: «Fe es la capacidad de resistir la duda», y yo añado, y de tirar para adelante. Me refiero a la fe en sentido general, fe divina y humana.
-¿En qué edad se quedaría, si pudiera?
-Ya es muy tarde... Nunca quise salir de la infancia. Fui absolutamente feliz. Y ya de mayor me hubiera gustado ser Juan Luis Arzuaga, o descubrir Atapuerca con él.
-Periódico en mano, ¿suele echar una ojeada a las páginas de contactos?
-No, soy lector de titulares, y luego profundizo en temas de mi interés, como todos los referentes a la Antropología. Me sorprende que las noticias más particulares siempre proceden de Nueva Zelanda, por ejemplo, si leemos que las gallinas ponen más huevos si escuchan música de Mozart, eso ocurre en Nueva Zelanda.
-Hoy, ¿a quién le cantaría las 40?
-A nadie, es mejor esperar, si las cantas obligas a tu contrario a que se defienda. Soy paciente, resistente y estratega. Dialogar siempre es mejor.
-¿Cuál es su perla del Caribe profesional?
-Primero fue Gas Natural, y ahora Telecable, un proyecto que salió muy bien, y encima nos divertimos trabajando.
-Su dosis de felicidad, ¿qué formato tiene? Cheque, Vega Sicilia, Cohiba, revista «Interviú»...
-Mi felicidad es el bienestar de mi familia. Y verme en un río pescando, o haciendo que pesco porque ya no hay truchas. En un río de Babia; el mío se llama Torrestío. Como escribió el autor norteamericano Norman Maclean: «Qué bello fue en tiempos ese mundo. Al menos uno de sus ríos lo fue. Y era casi mío...».
-¿Qué le emociona aún, si acaso no ha perdido la inocencia?
-El tema del Tercer Mundo me conmueve profundamente. Y algunos aspectos de aquellos 60, la caída del muro de Berlín, que un negro presida la Casa Blanca...
-Sé que es usted taurino, dígame, Tomás, Ponce, Cayetano, Perera...
-Hace mes y pico tuve la suerte de ver torear a José Tomás en la feria de Jerez. Al día siguiente el periódico «El Mundo» comentaba que la faena a su segundo toro quizá haya sido la mejor de la historia de la Fiesta. Aquel modo de torear al natural yo no lo había visto en mi vida. Y ese segundo toro era para liquidar, y hay que ver la faena que logró sacarle. Total, cuatro orejas. Enrique Ponce también me gusta.
-Es Begoña, ¿con qué brindará por la patrona?
-Sólo bebo vino tinto y soy de Rioja. También veré los fuegos.
«Mi felicidad es verme pescando truchas en un río. En un río de Babia; el mío se llama Torrestío»