M. C.
El decano del Colegio de Arquitectos de Asturias, Ángel Noriega, se ha pronunciado sobre los sobrecostes de El Musel y su financiación. Noriega opina que «aunque sea un poco de Perogrullo, hay que decir que es un objetivo fundamental en toda obra no dejar nada a medias. Después del esfuerzo que se ha hecho, la obra de El Musel debe concluirse lo antes posible». Otra cuestión es la de los recursos disponibles: «En un momento como este, los recursos se deben de destinar a unas obras o a otras. Y es prioritario acabar El Musel. Creo que se han hecho esfuerzos para reconducir la situación y ahora estamos mejor que hace unas semanas, cuando se decía que la responsabilidad económica acabaría en manos del Principado. La cosa se encauzó» con la solución pactada con Fomento, opina.
Respecto al volumen de los sobrecostes, el 43% del presupuesto de licitación, Noriega considera que «no sé hasta qué punto se han producido desvíos o se trata de distintas fases de la obra». El decano también considera que el no haber cerrado acuerdos para el suministro de piedra de canteras antes del inicio de las obras es una «cuestión que puede llegar a surgir, porque a veces se arranca sin tener todos los cabos atados». Noriega aboga por «sacar de la controversia política» la gestión de la obra de ampliación, que ha derivado en unos sobrecostes de 250,9 millones de euros (con IVA) y abogó por dejar el asunto en manos de los «responsables de las obras, que saben lo que tienen entre manos».
Por su parte, el promotor inmobiliario Cándido Cuento señala que «que el sobrecoste supere el 43% me parece en principio algo exagerado. Es posible que el estudio que se hizo en un principio no haya sido todo lo riguroso que debiera». Cueto no tuvo reparos en opinar sobre los sobrecostes de El Musel, algo sobre lo que ha preferido guardar silencio el presidente de la patronal del sector en Gijón Asprocon, Manuel Pastor.
En opinión de Cándido Cueto, «que las previsiones no fueron excesivamente rigurosas lo demuestra ese sobrecoste exagerado». Aunque considera que «hubo falta de rigor a la hora de proyectar», el constructor afirma que «no tengo la menor duda de que ese sobrecoste se ajuste a la realidad; pienso que no se infló». También opinó que si el sobrecoste se hubiera producido en una obra de Cataluña o el País Vasco, «el Estado lo hubiera asumido».