En Contrueces se vestirán de gala mañana para celebrar su fiesta en el santuario de Nuestra Señora de Contrueces. Las actividades comenzarán a las doce con una misa que será cantada por el Coro «Nuestra Señora de Contrueces».
Tras el oficio religioso se celebrará una procesión, con la actuación del Grupo de Coros y Danzas «Xolgoriu». Luego tendrá lugar la rifa del ramu y la despedida de la Virgen.
El santuario de Nuestra Señora en Contrueces ocupa un lugar importante en la historia de Gijón. La Virgen que allí se venera es para muchos la verdadera patrona de la villa, y a su alrededor se celebraban en el pasado romerías y fiestas en honor de San Fernando y San Miguel -a finales de mayo y de septiembre, respectivamente- durante tres días. Ya en el año 1636 los vecinos declaraban la necesidad de esa feria en Contrueces, que fomentaba la devoción a la Virgen de Contrueces, pero que también tenía una gran repercusión económica, con compra y venta de ganado caballar, mular y vacuno.
La lejanía del lugar hizo que la más céntrica ermita de Begoña le ganase terreno y acabase siendo considerada como patrona de Gijón la Virgen de Begoña, y que el entonces barrio de la Fuente Vieja pasara a llamarse «barrio de Begoña», hoy en el corazón de la ciudad. Aunque el santo patrono de Gijón es San Pedro, muchos gijoneses acuden el domingo que sigue a la fiesta de Begoña a la iglesia de Contrueces.
La iglesia es heredera de otra cuya existencia consta ya en el año 905, aunque la actual es de los siglos XVII y XVIII, con una única nave y una hermosa cúpula.
Parece ser que la construcción del santuario de Contrueces comenzó durante el reinado de Alfonso III el Magno, último rey de la monarquía asturiana, que lo fue entre los años 866 y 910. Pero el conjunto fue destruido hacia el siglo XVI. Tras sucesivas reconstrucciones, lo que vemos hoy comenzó a levantarse en 1638, con planos del maestro de obras Gonzalo de Güemes Bracamonte.