R. VALLE
Ni seis meses ha durado su calle de El Natahoyo al desaparecido jesuita y asturianista Federico González-Fierro Botas. La misma Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Gijón que decidía en su reunión del pasado 17 de marzo conceder el nombre del popular Fico Fierro a una calle peatonal del barrio muy próxima a la Fundación Revillagigedo -donde tantos años trabajó como docente- acaba de tomar este mes de agosto el acuerdo de revocar esa decisión. Fierro Botas deja de dar nombre a la travesía que une las calles de Mariano Pola y Vicente Jove para señalizar la nueva zona verde que se ubica sobre el recién construido pozo de tormentas de Poniente, entre la avenida de Juan Carlos I y la plaza del Padre Máximo González.
La posibilidad de ofrecer un espacio más grande dentro del callejero gijonés y algunos problemas surgidos con comunidades de vecinos de la calle seleccionada inicialmente para colocar una placa que recordase el trabajo y compromiso social del desaparecido religioso han sido las causas del cambio de opinión del equipo de gobierno que lidera Paz Fernández Felgueroso y que está integrado tanto por concejales del PSOE como por representantes de Izquierda Unida.
Federico González-Fierro Botas nació en Oviedo en 1942 y falleció en el año 2002 en un accidente de tráfico en la localidad rusa de Vladivostok. A su compromiso religioso como jesuita unió un gran trabajo en favor de las clases obreras asturianas, su apoyo a la promoción de la lengua asturiana y su labor de investigación sobre la cultura rusa. Sin olvidar un trabajo docente que le vinculó a Gijón como profesor de la Fundación Revillagigedo y miembro de la comunidad jesuita del centro que tiene su sede en la calle de Vicente Jove. Fierro Botas era licenciado en Historia y doctorado en Teología, Ciencias Políticas y Sociología. Su apoyo a los más desfavorecidos le hizo convertirse en trabajador en varias fábricas de España y su apuesta por la normalización del uso del asturiano lo llevó a ser uno de los fundadores, y presidente entre 1988 y 2002, del colectivo «Manuel Fernández de Castro». El Ayuntamiento de Gijón, y más en concreto la concejalía de Cultura Tradicional y Política Lingüística, que encabeza Jesús Montes Estrada, ha reivindicado su figura con una calle y un premio de ensayo que lleva su nombre.