M. SUÁREZ
ángel gonzález
«Yo creo que hemos tenido unas de las mejores fiestas de Begoña de los últimos años». A la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, se la veía ayer «muy satisfecha» con los resultados de esta Semana Grande, que «ha llenado de gente la ciudad» a pesar de haberse celebrado en un contexto de crisis económica generalizada. «En estos últimos siete días hemos tenido una ocupación hotelera del 95 o del 100 por ciento», destacó.
Fernández Felgueroso hizo balance tras la misa solemne que los Padres Carmelitas celebran cada 15 de agosto en honor de Nuestra Señora de Begoña. Empezó por lo más inmediato: «Me gustaron mucho los fuegos artificiales de este año; el principio y el final, sobre todo. El viento podía haberse portado mejor, pero la noche salió especialmente bien». Y siguió con una valoración del resto de la semana festiva: «La Feria de Muestras recibió un 15 por ciento más de visitantes; el centro de talasoterapia estuvo lleno; el Acuario creo que fue algo tremendo, con días de hasta 2.500 visitas; el Jardín Botánico también ha tenido mucho éxito... Los nuevos equipamientos de la ciudad ya están dando sus frutos».
La iglesia de Nuestra Señora de Begoña también se abarrotó. A la misa de 12, presidida por el carmelita Aníbal Nieto -obispo auxiliar de Guayaquil (Ecuador)- asistieron decenas de fieles, autoridades militares y una amplia representación municipal. «¿Qué le ha pedido a la Virgen?», le preguntaron a la alcaldesa a la salida de misa. «Que ayude a reactivar la economía», respondió, tras unos instantes de titubeo Paz Fernández Felgueroso, más devota del trabajo terrenal que de los favores divinos.
Por lo demás, ayer no pidió amparo ni para el concejal Santiago Martínez, que tiene la difícil tarea de encarrilar la reforma de El Molinón, símbolo del espíritu rojiblanco. «Si no sale bien la obra, se le corta la cabeza, y punto», bromeó la Alcaldesa. Martínez, a su lado, confiaba en salir indemne de un encargo político que están mirando con lupa miles de gijoneses. «Ya se ha empezado a echar hormigón en los vomitorios de la Tribunona, y en los próximos días comenzarán con el recrecido de la grada Norte», explicó.
Ayer, también acompañaban a la Alcaldesa los concejales socialistas de Seguridad (Begoña Huergo), de Participación Ciudadana (Pilar Pintos) y de Festejos (José Manuel Sariego). El Grupo municipal Popular asistió prácticamente al completo, con su portavoz Pilar Fernández Pardo a la cabeza. La misa oficiada por los Padres Carmelitas pone la guinda religiosa a la Semana Grande gijonesa. «Asturias es una tierra bendecida por Dios», aseguró al inicio de su homilía monseñor Aníbal Nieto, que estuvo arropado en el altar por cinco sacerdotes; entre ellos, el párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Begoña, Fidel Gil, y el arcipreste de Gijón, Adolfo Mariño.
El obispo auxiliar de Guayaquil ya presidió la misa de celebración de la festividad de Begoña hace dos años, coincidiendo con otra de sus visitas a la ciudad. Ayer, rezó para que la patrona de los gijoneses «siga ayudando a las autoridades de esta villa a que mejore y a que se comparta más con los que menos tienen». Pidió también por «un trabajo más digno y más humano». Y por último, hizo un llamamiento para que «nuestros emigrantes sean respetados y acogidos como personas». Fiesta y compromiso social no están reñidos.
La patrona de Gijón abrió ayer las puertas de su «casa» a la ciudad, y tanto el obispo auxiliar de Guayaquil como el párroco de la iglesia de Begoña ejercieron de anfitriones. Ambos se encargaron de dar la bienvenida a las autoridades en el inicio de un acto religioso amenizado por el grupo folclórico «Aires de Asturias» y la Coral «Costa Verde». En la foto, un momento de la misa; presidiendo el altar, la imagen de la Virgen, que recibió una ofrenda de productos autóctonos.