POR TETÉ F. BALSEIRO
Ya adelantábamos que el verano no había acabado en Gijón, por mucho que les pese a los agoreros y a los meteorólogos. La última jornada taurina en El Bibio coincidió con la fiesta de despedida de la Feria Internacional de Muestras, que se encargó de organizar el empresario Floro Gordillo, un «crack» en el arte de convencer. Una fiesta concurrida para celebrar la concurrida de esta edición de la FIDMA, que ha batido récord de visitas, al superar las 711.000, según anunciaron a bombo y platillo los organizadores del anual evento.
Después de una «espicha italiana» en el restaurante Picasso con su correspondiente brindis, Gordillo guió a los convocados en La Guía hasta la discoteca El Jardín, sello indiscutible de las primeras verbenas y bailes de disfraces gijoneses. De esto último, del hábito de disfrazarse, nos acordábamos unos cuantos de los presentes, ya que la media de edad era la justa para acabar la jornada viendo amanecer en la playa de San Lorenzo.
No faltaron a la cita Quilo y Falo San Juan, propietarios de la desaparecida discoteca Tik, «el rayu láser» como la llamábamos los de Gijón de toda la vida. Con ellos estuvieron Fran Torga y Esteban Pérez . No muy lejos de ellos se encontraba un cansadísimo pero contento Iván Gómez, que comentaba a los más cercanos el éxito de la última edición de Acuasella, festival del que es organizador.
Pero al que realmente se vio pleno de satisfacción y recuperadísimo fue al actor gijonés Toño Castro. Después del grave accidente sufrido hace tres años, Castro ha sido papá y, como es evidente, las fotos de su niño no tardaron en atraer la atención de la que suscribe.