Cynthia GARCÍA
«Yo estoy aquí como pintor y como abuelo», afirma Carlos Roces, mientras pinta uno de sus platos en la galería de arte Monticelli. Este gijonés tiene una nieta que estudia en el Colegio Ángel de la Guarda, al cual se van a destinar los beneficios que se obtengan en «Expoacción». Abierta al público hasta el día 22 de este mes, la exposición muestra las obras que 30 pintores asturianos consagrados han donado a esta causa, junto a los dibujos de los niños que ganaron el concurso de pintura que esta organización llevó a cabo bajo el lema «Gijón, una ciudad para un sueño».
Pero, no sólo eso: además la galería recibirá cada día a tres pintores que plasmarán sus dibujos en platos. Tanto las obras donadas como los dibujos de los pequeños artistas y los platos decorados están a la venta y los beneficios irán destinados al Ángel de la Guarda, que se ocupa de la atención de personas que sufren parálisis cerebral.
«Queremos hacer una residencia de respiro y situaciones especiales para estos niños, y el dinero que obtengamos de la venta de estas obras lo vamos a destinar a ello», explica la presidenta de la asociación de madres y padres (AMPA) del colegio, Pilar Álvarez. Ya tienen el terreno en Cabueñes y parte del dinero «gracias a un mecenas que falleció y nos lo dejó de herencia», aclara la tesorera de la AMPA, María Eugenia del Oro. Ayer quedó inaugurada la iniciativa, a la que asistieron muchas personas. Entre ellas, el pintor José Luis Carrelo, que ha donado su obra «Playa de Gijón» y que hoy estará pintando en esta galería gijonesa. «Colaboro con este tipo de iniciativas porque me parece lo más humano y he elegido este tema porque es lo más comercial», afirma.
Este hombre ayer no pintaba platos, pero sí lo hacía Tato Estrada, que afirmaba: «Hay que echar una mano, y la mejor forma de hacerlo para un pintor no puede ser otra que pintando, por eso estoy aquí». Ellos dos y muchos otros vienen a apoyar la iniciativa de Jesús Santos, director de «Expoacción». «Perseguimos implicar a los niños en el arte y la creatividad y, sobre todo, ayudar siempre a los más desfavorecidos», explica Santos, sin olvidarse de la galería Monticelli.
«Estamos muy agradecidos y elegimos este lugar porque ya han colaborado con nosotros en otras ocasiones», puntualiza. Monste Elade, dueña de la galería, presta las instalaciones sin ningún ánimo de lucro. «Jesús me lo pidió y pensé que sería una buena oportunidad para ayudar a la causa », explica Elade.