FRANCISCO GARCÍA
En celebrada entrevista, Torrente Ballester comentó que ni el azúcar ni el café resultaban nocivos para la salud; que el supuesto daño era un invento de la maquinaria propagandística de Estados Unidos para estrangular a la economía de Cuba. Paro a echar unos culines en una sidrería del centro de Gijón y el camarero que escancia discurre en voz alta sobre las medidas preventivas para evitar el contagio de la gripe A, que según augures apocalípticos contrarios a los efluvios cantarines de la bebida tradicional asturiana podrían ocasionar un alarmante descenso del consumo de sidra. Dice el Séneca del chigre que la gripe de marras es un catarro agrandado por los vendedores de vidrio, para que los bebedores de sidra se asusten y se nieguen a compartir vaso y haya que ofrecer un recipiente individual a cada paisano. Cada cual cuenta la gripe venidera según le duele. Para creyentes recalcitrantes, se trata de otra maniobra del Gobierno laico, dispuesto a terminar con los besapiés de santos y vírgenes.