R. G.
El trabajo policial exige en ocasiones dotes de psicólogo para atender situaciones que se escapan de lo habitual del desempeño de los cuerpos de seguridad. Varios funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía de la ciudad tuvieron que esmerarse en convencer de que no cometiera un disparate un joven adolescente, vecino de la calle Uría, que acababa de romper con su novia.
Todo comenzó a última hora de la tarde del domingo. Después de que el adolescente se viera afectado por una ruptura sentimental, el domicilio familiar se convirtió en un caos, tanto que el padre del joven acabó solicitando horas más tarde la ayuda de la Policía asegurando que no podía calmar a su hijo. El adolescente era presa de un grave ataque de nerviosismo, de una crisis de ansiedad, que se trasladó a la misma calle.
Sorpresa de viandantes
Varios agentes de la Comisaría de El Natahoyo de Gijón se personaron en la zona, cerca del Hospital de la Cruz Roja. Los funcionarios pidieron al joven que bajara a la calle e intentaron calmarle. Faltaban pocos minutos para las once de la noche y por la calle Uría no dejaban de pasar viandantes que contemplaban, atónitos, la escena: el chaval llorando, rodeado de policías junto a un coche de patrulla, y acompañado de su padre.
El joven no dejaba de llorar desconsoladamente, al tiempo que hablaba por teléfono, mientras a su lado cuatro agentes de la Policía trataban de animarlo. Poco a poco lo fueron consiguiendo y al final le convencieron para que les acompañara al hospital.
Una vez en el dispensario médico, los especialistas que atendieron al adolescente le pidieron que se tomara varios calmantes ya que su situación empeoraba por momentos. Cuando los calmantes hicieron efecto, le mandaron de regreso a su domicilio. El adolescente siguió las indicaciones de los médicos y pudo regresar a su casa, ya mucho más calmado. Su familia consiguió entonces volver a la normalidad. Los funcionarios policiales lograron realizar una «labor humanitaria» que a veces no aparece en los partes pero que también tiene su importancia.