JOSÉ MANUEL SARIEGO
PRIMER TENIENTE DE ALCALDE DE GIJÓN
El pasado domingo Gabino de Lorenzo contestaba a la invitación de mi compañero portavoz del Grupo parlamentario Socialista, Fernando Lastra, explicando que la mejor solución contra la crisis consistía en aplicar el ejemplo del gobierno municipal de Oviedo. Como en dicho artículo, publicado en este periódico, vierte ataques gratuitos y desliza acusaciones ofensivas contra el gobierno y los intereses de Gijón, me creo en la obligación y el derecho de replicarle con respeto, pero sin compasión.
1. La inmensa mayoría de los asturianos rechazó sin paliativos el modelo despótico, chabacano y bufonesco que representó don Gabino como cabeza de lista del PP de Asturias a las elecciones generales celebradas hace poco más de un año. Desde ese momento, su fracaso político resulta tan palmario que uno no puede entender cómo se atreve, después de tan rotundo varapalo, a asomar la cabeza. Claro que tiene derecho a recluirse en la Alcaldía de Oviedo, pero no lo tiene a agredir cada dos por tres al resto de concejos de Asturias y menos a éste de Gijón.
2. No sé cómo se atreve a hablar de sobrecostes quien no ha sido capaz de controlar ni concretar los gastos que supusieron su Hípico, su Auditorio, su estadio de fútbol o su Calatrava, por citar algunos ejemplos. No sé cómo se atreve a criticar las inversiones del Principado en la Laboral o en el Niemeyer o en el campus de Mieres quien no reconoce, ni agradece, el apoyo cifrado en 10.000 millones de las antiguas pesetas que el Gobierno de la Comunidad Autónoma propició para poder concluir el mentado edificio de Calatrava, por poner otro ejemplo.
3. No sé cómo se atreve a tachar de chiringuitos a las empresas públicas del Principado quien montó Gesuosa, quien orquestó Jovellanos XXI o Cinturón Verde, quien privatizó casi todos los servicios públicos del Ayuntamiento de Oviedo, convirtiéndolo en el municipio más caro (transporte, IBI, agua, limpieza, «viñeta»...). Y no sé cómo se atreve a reprochar los sueldos de los rectores de aquellas empresas públicas regionales cuando tiene concejales que cobran más que el presidente del Gobierno de España. No sé cómo puede presumir de hacer descansar en sus funcionarios la gestión municipal si apenas hay nada que gestionar puesto que, como decía, los servicios públicos del Ayuntamiento de Oviedo están en manos de empresas privadas.
4. No sé cómo se atreve a exigir al presidente del Gobierno del Principado que dé la cara en este o aquel asunto cuando el alcalde de Oviedo no aparece ni en los plenos o se ufana de gobernar su ciudad desde Onís a través del teléfono móvil. Mal ejemplo éste del alcalde de la capital.
5. No sé cómo se atreve a dar lecciones de urbanismo. No sé cómo se atreve a escribir que el gobierno local de Gijón no cumple la ley, entrometiéndose así de forma grosera en asuntos litigiosos de nuestra propia incumbencia. No nos obligue, don Gabino, a adentrarnos en las procelosas aguas de su planificación urbana. No nos obligue a sacarle los colores.
6. No sé cómo se atreve a engordar su obsesiva y machacona cantinela del cerco a Oviedo porque un día se represente una ópera en Gijón. Si un apasionado del bel canto decide acercarse a Praga o Milán, también querrá, si puede, disfrutar lo mismo en Oviedo, Avilés, Langreo, Ribadesella o Gijón. Su exacerbado localismo capitalino raya en el ridículo más espantoso. Por cierto, le puedo demostrar que los gijoneses contribuimos al programa operístico de Oviedo y lo hacemos gustosos porque entendemos que es una actividad musical y cultural de gran interés. En cambio, tendrá usted muchas dificultades para demostrar que los ovetenses contribuyen al ciclo lírico de Gijón.
Para que lo comprenda de una vez, le pondré un ejemplo muy sencillo. A los gijoneses no nos complace ostentar ahora el monopolio del fútbol en Primera División. Es más, nos estimularía mucho que el Sporting disputara en dicha categoría limpia y deportivamente con el Real Oviedo porque redundaría en beneficio común, pero, eso sí, nunca permitiríamos que se utilizaran los balcones del Ayuntamiento para insultar a nadie en la celebración del triunfo, como usted cobardemente lo facilitó (y hasta, quizá, lo amparó y avaló). Y digo esto último porque aún estamos esperando que ofrezca las públicas disculpas que elegante y amablemente le solicitó nuestra alcaldesa.
En definitiva, las recetas que propone don Gabino de Lorenzo en el artículo de marras son tan simplonas, burdas e hirientes que sospecho que sus compañeros del PP de Gijón andarán un tanto abochornados. Porque estoy convencido de que a los militantes, simpatizantes y votantes del Partido Popular de Gijón también les presta que haya ópera en su pueblo. ¿O no?