Leticia PRADO
José Antonio Pis Millán tomó el relevo de Alberto Álvarez para aclarar dudas sobre la multitud de cetáceos que poblaron el Cantábrico. Millán afirmó que normalmente se comete el error de llamar ballenas a distintas especies marinas de esta familia porque se trata de un término procede del inglés (whale). «No existe un equivalente en castellano ni en casi ningún idioma. Hay mucha confusión, incluso en algunos libros de texto. Pero no son todo ballenas. Hay que distinguir entre los cetáceos con barbas, donde se incluirían las ballenas, y los que poseen dientes, como los delfines, las orcas y los cachalotes», aclara este biólogo que ha publicado más de una treintena de trabajos relacionados con las especies submarinas.
El experto explicó que aunque estas especies son muy difíciles de estudiar por su tamaño, en ocasiones la labor se ve favorecida cuando nadan próximas a las costas o van a morir a la orilla de las playas. Por esta razón Asturias puede contar numerosos avistamientos y vestigios de cetáceos en su litoral: delfines en la playa de San Lorenzo, rorcuales en el puerto de El Musel, restos de ballenas francas en Colunga o Candás... «La ballena franca está actualmente extinguida en el Cantábrico, aunque no se sabe por qué. Lo que sí está demostrado es que era una de las especies más comunes en nuestros mares. Más que por la caza masiva, un pequeño cambio climático pudo provocar su huida definitiva del Cantábrico», manifestó el biólogo.
Millán dijo de la exposición sobre monstruos marinos: «Sólo su nombre ya llama la atención de mayores y pequeños». Y tiene razón, porque fueron dos niños los que contestaron con mayor frecuencia a las preguntas que fue lanzando durante su exposición.