R. VALLE
El nuevo proyecto municipal de convertir parte de los bajos de El Molinón en un centro comercial y de ocio de la ciudad siembra dudas entre las patronales del comercio gijonés. Si el primer intento fracasó por los problemas con la concesionaria Ruta de El Molinón, el actual nace bajo la incertidumbre de un ciclo económico en crisis que poco favorece el consumo. El plan de viabilidad del proyecto, elaborado por la Dirección General Económico-Financiera del Ayuntamiento de Gijón y que estará a lo largo de un mes a información pública en el departamento municipal de Patrimonio, da su visto bueno a una concesión que genera una reforma valorada en 8,6 millones de euros y plantea un espacio comercial de 11.893 metros repartidos en 18 locales de muy diversas superficies y capacidades. Los locales se alquilarán a un precio de 12 y 16 euros por metro cuadrado al mes, muy por debajo de lo que ahora mismo se pide en otras áreas comerciales de Gijón. Incluso de Oviedo y Avilés.
«Todo depende de las condiciones en que te dejen el local y de la situación del mercado. Yo creo que puede ser una iniciativa viable si, como algunos dicen, a partir del año 2010 sacamos la cabecina de la crisis y podemos respirar un poco. Todo depende...», explica Ana Menéndez, presidenta de la Unión de Comerciantes. Este colectivo de minoristas locales sigue teniendo en mente la idea de que El Molinón puede albergar el gran «oulet» («stocks» de temporada) de firmas de marcas del que carece Asturias. Un proyecto que se negoció en su momento con Ruta de El Molinón «pero que no salió porque los alquileres que nos pedían eran de locura. Nosotros seguimos diciendo que es asumible si las condiciones son favorables. No se trata de un "oulet" de mercadillo sino de mercancía de primeras marcas». Menéndez tiene claro que ese centro de rebajas permanentes necesita una firma solvente que actúe como motor de un equipamiento que «no está en la esquina del Bernabeu».
Gonzalo Menéndez Rubiera, máximo responsable de Gijón Tiendas, ve un panorama más sombrío. «No digo que no pueda ser; pero lo veo muy complicado, si tenemos en cuenta que el consumo ha descendido el primer semestre de este año un 30% y que parece ser que esta situación de crisis no vamos a remontarla hasta el 2015. Sólo remontarla, porque no creo que se vuelva a llegar a los niveles de venta que se vivieron en 2006 o 2007», sentencia el comerciante. Aunque, irónico, matiza que Gijón «está lleno de fracasos», en referencia a otras iniciativas comerciales que se han consolidado con los años pese a que en su momento nacieron entre las críticas e incertidumbres de vecinos y comerciantes.
Rubiera ve El Molinón como un destino de interés para negocios que necesiten mucho espacio para presentar sus productos y un gran aparcamiento de referencia. El moderado precio de los alquileres no supone, para Rubiera, un aliciente ya que, debido a la crisis, hay posibilidad de conseguir locales a precios muy similares en cualquier zona de Gijón. «Los precios de los locales han bajado hasta un 40% con respecto a años anteriores», matiza Rubiera, para quien «el motor del comercio está en el centro de la ciudad». «El problema de estos proyectos es que no tienen nada que ver con el mundo del comercio, es sólo una forma de pagar un equipamiento», sentencia el veterano comerciante.