CARLOS ROCES FELGUEROSO
Hace unos días, falleció en Madrid el ingeniero Enrique Llansó Lopo, natural de Badajoz, esposo de Margarita Felgueroso Coppel. Extremadura, Madrid y Asturias han sido los escenarios vitales de Enrique Llansó: nacimiento en una ilustre familia pacense, muerte en la capital de España y un funeral en Somió.
Podría hablar de su matrimonio con Machi, de ese gran amor que dio como fruto esos diez hijos; de sus vidas ejemplares. Pero de todo eso ya otros han hablado antes...
Hoy nos llegan otros recuerdos. Hace más de medio siglo, la familia Llansó me recibió en su casa de Badajoz como a un miembro más. Era el año 1958. Machi y Enrique tenían entonces sólo cuatro hijos. Aún no había nacido María ni los cinco últimos cuando me destinaron a Badajoz, como alférez de complemento, al Regimiento Infantería de Castilla N.º 16.
Comenzó a funcionar el engranaje familiar y fui informado de que en aquella ciudad que desconocía, situada junto a Cáceres en el mapa, vivían personas emparentadas con la familia Felgueroso. Siguiendo las instrucciones de una tía común, me presenté en aquella mansión antes de presentarme al coronel del Regimiento. Situada en el centro de la ciudad, la señorial casa abrió sus pesadas puertas y me acogió. Los meses que permanecí allí, en el servicio militar, me sentí miembro de aquella estupenda familia.
Han pasado cincuenta y un años. Los árboles genealógicos de las familias Llansó y Felgueroso se han ido enriqueciendo. Muchos niños han nacido y forman ya nuevas ramas, nuevas familias. Cada nueva vida debe ser celebrada. La muerte de quienes ya somos abuelos no debe ser temida, ni sufrida con angustia. Lo que debemos hacer todos es dar gracias a Dios por las vidas de quienes nos precedieron.