Leticia PRADO
Historias sobre sirenas y seres espectrales o sobre la aparición de calamares gigantes constituyen alguna de las leyendas sobre los pobladores del fondo del mar que forman parte de la cultura popular de las zonas costeras. «Los mitos componen la tradición oral de los pueblos. Han sido transmitidos de generación en generación, y hoy nos sirven como nexo de unión entre la fantasía y ámbitos tan diferentes como la biología y la historia», explica Alberto Álvarez, escritor e ilustrador experto en mitología asturiana. Álvarez fue el primero de los cuatro conferenciantes que durante los próximos días ampliarán la información de la exposición «Monstruos marinos. De la leyenda a la realidad», una muestra que el Puerto de Gijón ofrece desde el 21 de mayo.
Más de 53.400 personas han visitado la sala de exposiciones del edificio portuario. Después de la visita, la mayoría reclamaba más información y de ahí surgió la idea de este ciclo de charlas sobre monstruos marinos. Álvarez fue el primero en ampliar los conocimientos en la materia intentando desmentir alguno de los mitos marinos más extendidos. «La imagen de las sirenas como mujeres con cola de pez; el craken como un calamar gigante o la historia de la isla que resulta ser un monstruo enorme son fruto de estudios científicos pero no de la realidad», explicó este experto a su auditorio.
Álvarez relacionó con seres marítimos imaginarios algunos de los personajes de la mitología asturiana. El escritor contó que las sirenas, mujeres que seducen con la voz, comparten rasgos con las xanas y que las serpientes de mar se parecen a los legendarios cuélebres asturianos. «Los monstruos de los que hablamos de manera genérica pertenecen, por un lado, al mundo de las ideas, y por el otro, a especies poco conocidas», aclaró Alberto Alvarez.
En poco más de tres cuartos de hora de animado parlamento, este autor asturiano defendió la tesis de que la mayor parte de las leyendas tiene su origen tanto en las religiones antiguas como en estudios científicos que a lo largo del siglo XIX intentaron explicar fenómenos extraños e inexplicables. Y que emparentaron con la leyenda.