A. R.
Tras varios meses oculto con andamios y redes de protección, la gran imagen del Sagrado Corazón que otea desde lo alto de la basílica gijonesa toda la ciudad vuelve a mostrarse despejado. Y más blanqueado, como resultado de los trabajos de limpieza a los que ha sido sometido en este tiempo. La intervención en uno de los símbolos de la ciudad -aunque sólo sea por su posición destacada y destacable desde muchos puntos del concejo- se sumó este último año a las largas obras de rehabilitación de la basílica gijonesa, que duran ya algo más de cinco años. Y que tuvieron su razón de ser en el importante deterioro del complejo parroquial, que obligó a unos trabajos mayores de los que inicialmente estaban previstos. A partir del próximo lunes, además, se va a proceder al desmontaje de toda la estructura de andamios del perímetro exterior de la iglesia, aunque quedarán aún los andamios interiores.