R. GARCÍA
La propietaria de la Farmacia Gómez, situada en la calle Severo Ochoa, vivió una mala jornada de trabajo el pasado sábado. Un preso de Villabona que no había vuelto a prisión tras un permiso carcelario entró en la botica apenas 15 minutos después de que abriera sus puertas y amenazó con un cuchillo a la farmacéutica para que le facilitara tranquilizantes. «Lo pasé muy mal y aún tengo el susto en el cuerpo, porque me pilló en un momento en el que estaba sola, sin nadie que me pudiera ayudar», relata la mujer, que prefiere no facilitar su identidad por motivos de seguridad.
El suceso tuvo lugar a las diez de la mañana. Un delincuente de 47 años de edad y vecino de Gijón entró en la farmacia armado con un cuchillo de 20 centímetros de hoja. Sin hacer caso de las amenazas del hombre, la farmacéutica abandonó su negocio por la puerta de atrás y solicitó entonces la ayuda de los comerciantes de la zona, que avisaron a los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía. El preso aprovechó ese momento para abandonar el local. Los policías realizaron una batida por la zona y consiguieron arrestarlo en la calle Río Eo, gracias a la completa descripción física que había realizado la farmacéutica. En el momento del arresto el detenido tiró al suelo un cuchillo de 20 centímetros de hoja que llevaba escondido en la cintura.
El detenido es toxicómano y en el momento de la detención sufría el síndrome de abstinencia, según informaron ayer fuentes cercanas a la investigación. La Policía asegura que cuenta con antecedentes policiales por robos con violencia y que tendría que haber vuelto a la cárcel el pasado miércoles 19 de agosto después de un permiso, pero que no lo hizo. El juez ordenó su inmediato reingreso en prisión.