M. C.
El astillero gallego Factorías Vulcano, empresa matriz del gijonés Factorías Juliana, pide que el armador noruego Petroleum Geo Services (PGS) le pague daños y perjuicios por la cancelación del contrato del buque sísmico «Blue Arrow» (construcción 532), cuyo casco se hizo en Factorías Juliana. Vulcano respondió así a la decisión del armador de cancelar ese contrato por incumplimiento en el plazo de entrega y exigir al astillero gallego que le devuelva los 39 millones de euros que había adelantado por el buque, más los intereses.
El asunto se dirimirá en un arbitraje internacional, en el que también acabará la decisión de PGS de cancelar el segundo sísmico cuyo casco se hizo en Gijón, el «Blue Sabre» (construcción 533). El armador exigió ayer formalmente a Vulcano la devolución de otros 39 millones de euros que había adelantado para este buque, tras haber optado por su cancelación.
La cancelación de estos dos buques sísmicos por incumplimientos en los plazos de entrega puede acabar siendo la puntilla para cualquier intento de reflotar Factorías Juliana, que se encuentra inmersa en un concurso voluntario de acreedores. Vulcano puede reclamar a su filial parte de los 116,64 millones de euros que pagó por la construcción de los cascos de ambos buques cancelados, algo que acabaría en los tribunales. El asunto no tendría mayor importancia en el caso de una liquidación del astillero gijonés, dado que la ley concursal hace que los acreedores relacionados con la propiedad de una empresa sean los últimos en cobrar, si quedan fondos para ello. Sí sería relevante en el caso de que se intentara reflotar Factorías Juliana.
Juliana entró en concurso de acreedores el 31 de mayo pasado, a los dos años y medio de su privatización. Entonces ya había acumulado unas pérdidas de 32,6 millones de euros. A esta cifra había que añadir otros 42,3 millones de deudas con la industria auxiliar, una hipoteca por un máximo de 20,69 millones de euros a favor de Pymar y otras deudas por 1,7 millones.
Otros riesgos a los que se enfrenta el astillero son los 116,64 millones que le podría reclamar Vulcano por la cancelación de los buques 532 y 533, además de otros 40 millones de euros que PGS le adelantó por la construcción del sísmico «PGS Artemis» (535), del que sólo se hizo una parte del casco en Gijón, para trasladarlo luego a Vulcano.
Al astillero gijonés sólo le queda la obra del cementero «Cristina Masaveu», que está paralizada debido a que Juliana no acaba de conseguir avales para que el Banco de Santander le entregue los 6 millones de euros que tendría que cobrar por la puesta a flote del barco. Pymar rechaza conceder esas garantías y el astillero no está dispuesto a hipotecar el barco, una opción que haría prácticamente imposible pagar los nuevos trabajos que hicieran las industrias auxiliares. La falta de fondos para acabar el barco aboca a la liquidación al astillero.