R. GARCÍA
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Gijón decidió ayer sancionar con tres años de suspensión de empleo y sueldo al agente de la Policía Local condenado judicialmente por propinar dos puñetazos a una conductora con la que acababa de discutir. El magistrado encargado de juzgar el caso, Lino Rubio, impuso en julio de 2008 una condena al agente de un año de cárcel y una indemnización de 2.000 euros.
El suceso tuvo lugar, tal y como contó en su día LA NUEVA ESPAÑA, en agosto de 2007. Poco antes de ser agredida, la víctima bajaba con su coche del Hospital de Cabueñes, donde se le acababa de diagnosticar un cáncer. Al llegar al semáforo situado en la calle Pintor Antonio Suárez tuvo que realizar un giro para esquivar un vehículo que se encontraba inmovilizado en la vía, lo que causó molestias al policía, que circulaba tras ella en una motocicleta. La discusión comenzó cuando ambos llegaron a la avenida de Castilla. El agresor, que no llevaba uniforme, se situó junto a la mujer y, sin mediar palabra, introdujo su mano en el habitáculo del vehículo y le propinó dos puñetazos, dándose después a la fuga. La mujer necesitó 20 días para curarse por completo de las lesiones sufridas.
Fuentes municipales informaron ayer de que a partir de la sentencia se procedió a instruir un expediente disciplinario que acabó con la suspensión de tres años de empleo y sueldo.