A. R.
La Fundación nacional Terapia de Reencuentro se presenta como una entidad sin ánimo de lucro que busca, sin componente de negocio, «prestar asistencia social y psicológica en el ámbito terapéutico, educativo y sociocomunitario, de modo que estimule el desarrollo humano integral y las relaciones de convivencia pacífica y no violentas ni discriminatorias».
Teresa Calderón es una de las portavoces del colectivo asturiano. Un colectivo que se ha nutrido sobre todo de personas que en su día pasaron por la terapia de El Natahoyo y que incluso se convirtieron en agentes de salud a través de la acreditación que lograban con respaldo de la Consejería. «Trabajamos siempre con la idea de ir creando una red extensa de personas que han pasado por el programa y a quienes les ha resultado efectivo su "reencuentro" personal, y que pueden apoyar a su vez a otras que viven procesos de enfermedad o de malestar personal», explica Calderón.
Pacientes que tenían una depresión, que estaban a disgusto con su vida o su situación han tenido en estos años una alternativa «que fomenta un cambio profundo en las personas, en sus relaciones y en sus modos de entender la vida», añade Calderón. La terapia tiene componentes educativos, psicológicos, médicos y sociales. La Consejería de Salud, que incorporó como programa propio la terapia, finalmente ha optado por darle más proyección fuera de la red sanitaria y el convenio se suscribirá en breve.