El parador Molino Viejo no tuvo crisis en verano. Durante los meses de julio y agosto el establecimiento hotelero gijonés, ubicado en los aledaños de El Molinón, junto al parque de Isabel la Católica, tuvo un cien por ciento de ocupación, según la información aportada ayer por el presidente de Paradores, Miguel Martínez. El establecimiento gijonés fue uno de los cuatro únicos del grupo -junto a los de Hondarribia (Guipúzcoa), Aiguablava (Girona) y Mazagón (Huelva)- que tuvieron la ocupación plena en los dos meses de verano.
«Estamos satisfechos, porque se demuestra que en estos tiempos difíciles la marca Paradores no sólo mantiene sino que incrementa su prestigio y solidez dentro y fuera de nuestras fronteras», indicó ayer en León el portavoz del grupo. La cadena alcanzó en los meses de verano una ocupación del 77%, dos puntos por encima del verano de 2008, y eso se tradujo en unos ingresos de explotación de 58,6 millones de euros, mejorando en medio punto los obtenidos hace un año.
El presidente de Paradores destacó el incremento de visitantes nacionales, pero también constató un aumento de clientes extranjeros. Entre estos últimos, los franceses fueron los más numerosos, seguidos de los ingleses. También se incrementó la presencia de clientes americanos.