A. RUBIERA
El real sitio de Covadonga no fue el único punto de Asturias donde ayer llovió agua bendita. Al menos en Gijón hubo tres réplicas. Una en la calle Instituto, donde los parroquianos de la basílica del Sagrado Corazón, popularmente conocida como la Iglesiona, asistieron a la bendición y ofrenda floral de la Santina que desde hace unos días está instalada en una hornacina de la fachada lateral. La segunda, con gran festejo incluido, tuvo lugar en la finca de San Eutiquio que la parroquia de San Pedro tiene en Castiello. Ante 400 invitados se inauguró y bendijo la réplica de la cueva de Covadonga, a escala, obra del artesano Graciano Gallinar. «Es una obra guapísima y la gente quedó encantada», decía ayer el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta.
La tercera, y no menos importante cita de bendición, estuvo en Serín. La fiesta grande del pueblo, ya sin romería desde hace algunos años, tuvo este año como elemento especial la recuperación, gracias a una cuestación popular, de una talla en madera del siglo XV de la Virgen del Viso. La imagen estuvo durante años en trasteros parroquiales y, luego, otro tiempo más relegada en los almacenes del Obispado. Hasta que los vecinos optaron por reclamar y lucir una parte de su historia. Ayer, la Virgen del Viso salió en procesión, porteada por romeras, como no hacía desde hace más de un siglo.