Leticia PRADO
Un despertar ruidoso con los voladores de «la alborada», la concurrida subasta del ramu y el concurso de tortillas con el sportinguista Alberto Lora como encargado de los premios, constituyeron ayer los platos fuertes del día grande en Roces. Los vecinos despidieron sus fiestas patronales con la alegría reflejada en sus caras.
Tras once años habían conseguido el mejor de los resultados: la satisfacción de recuperar unos festejos que reunieron a vecinos de todas las edades. Familias enteras aprovecharon el buen tiempo para sacarle el máximo partido a unos festejos recién recuperados por el presidente en funciones de la asociación de vecinos Aurelio Rodríguez. Todo salió a la perfección: los oriundos se implicaron por completo en las actividades y disfrutaron al máximo con las verbenas. Sólo un malentendido con el párroco, que no permitió que la Virgen saliese en procesión, hizo tambalear el buen ambiente. A pesar del descontento generado, las celebraciones fueron recobrando el optimismo a lo largo del día pensando ya en las del año que viene.