A. R.
El inicio del curso no ha llegado tan tranquilo como solía ser habitual al colegio público más grande de Gijón: el Laviada. El centro, con cerca de 650 alumnos y una plantilla docente de medio centenar de personas, arrancó septiembre sin que la Consejería de Educación del Principado de Asturias hubiera hecho ningún nombramiento de director. Ese nombramiento era obligado, ya que a finales del curso pasado tuvo lugar la jubilación del que fue máximo responsable del centro durante más de dos décadas, Lorenzo González.
A González, que estuvo de baja los últimos meses del curso, le había estado sustituyendo en la dirección el jefe de estudios. La Inspección escolar respaldó la continuación del jefe de estudios como director con nombramiento extraordinario por este curso, pero finalmente el cargo recayó el pasado viernes, día 4, en el profesor Pedro Lanza Alfonso. El retraso en el nombramiento generó, a su vez, algunos problemas para la constitución de equipo, aunque ya están solventados. Justo Vilabrille, concejal de Educación, negó que hubiera tenido parte activa en dicho nombramiento, tal como denuncian miembros de la comunidad escolar.