Cynthia GARCÍA
Llegó Laura Esquivel y la Laboral se llenó de amor. «Creo que el cine debe hablar de todo lo que nos afecta para buscar la liberación de nuestros miedos más profundos. Somos adictos al dolor y esto sólo se puede curar con amor». Bajo esta idea giró la clase magistral que impartió ayer la escritora Laura Esquivel en la Laboral, dentro del marco del Laboratorio de Guiones Cinematográficos, que estará desarrollándose hasta mañana, día 11.
La autora de la novela «Como agua para chocolate» centró su clase en explicar la necesidad de hacer películas que se alejen de la violencia o el miedo y se centren en enseñar al público que en este mundo también hay salida. «Continuamente perpetuamos historias de maltratadores, donde sólo hay muerte y dolor», afirmó Esquivel. Pero ¿cómo renovar la mirada? «Se trata de que el ojo de nuestra cámara sea más sensible, y mientras no limpiemos nuestra mirada no podremos captar otra visión», afirmó la escritora.
Esto fue lo que hizo ella cuando decidió escribir «Como agua para chocolate», donde transformó el destino de la protagonista de la novela, Tita. El personaje estaba inspirado en un familiar de la escritora a la que sólo conoció a través de fotos. Se fijó en ella por su «triste mirada» y a partir de ahí decidió darle un destino diferente al que había tenido en su vida real. «Somos una memoria que se va pasando de unos a otros, que se va recreando, y con el solo hecho de mirar a algo o a alguien ya lo estamos transformando, por eso todos somos cineastas», explicó Esquivel.
La escritora insistió mucho en que no se trata de contar historias en las que nunca pase nada, sino que los guionistas deben darse cuenta de que lo único que cura el odio y el miedo es la liberación a través del amor. «Cuando en una película aparece un personaje que encuentra un camino para salir del dolor, las personas que ven la película van a encontrar ese camino también», puntualizó. Laura Esquivel explicó también sus pautas para llevar a cabo la elaboración de un guión. Para ella, lo primero es preguntarse qué historia quiere uno contar, «porque decidir qué voy a transmitir es siempre la parte más importante». Lo siguiente es reflexionar acerca del por qué lo quiero hacer. «Esto nos lleva a preguntarnos cuál es el motivo que nos lleva a repetir siempre historias trágicas. Quizá la respuesta sea que nos gusta sentirnos pequeños, inocentes», afirmó la escritora.
Durante aproximadamente una hora, Laura Esquivel inundó una de las salas del teatro de la Ciudad de la Cultura de «palabras bellas, como todo lo que ella hace», tal y como dijo la productora Bertha Navarro, que acompañó a la escritora en su clase magistral. Tras la sesión, el púbico tuvo la oportunidad de preguntar a la maestra, creando un clima de amigos. «Cada año que asisto a estas jornadas regreso a casa con nuevas imágenes que el público ha compartido conmigo en estos talleres y han ido a formar parte de ese baúl mío donde estaban las fotos que me llevaron a escribir "Como agua para chocolate"», puntualizó Esquivel.
Junto a esta escritora, varios guionistas españoles y latinoamericanos de reconocido prestigio están participando estos días en el Laboratorio de Guiones, que ha encontrado en Gijón la sede para celebrar su primera edición europea.