J. L. ARGÜELLES
La Autoridad Portuaria de Gijón participa junto con Acciona Transmediterránea, la principal naviera española, en un ambicioso proyecto europeo para diseñar un buque de carga de contenedores que reduzca drásticamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera y capaz de navegar con un bajo consumo de biocombustibles.
El lanzamiento oficial de este proyecto, que se desarrollará hasta el año 2012 y dispone de un presupuesto superior a los cuatro millones, se hizo los pasados días 3 y 4 de septiembre en una reunión organizada por la Comisión Europea (CE) y Transmediterránea a bordo del ferry «Fortuny», que une Barcelona y Palma de Mallorca. Además de El Musel y la mencionada naviera, en este programa, que ha levantado muchas expectativas entre autoridades marítimas y responsables portuarios, participan empresas tan importantes como la alemana Siemens o la noruega Marientek, junto con astilleros germanos y suecos. La CE también ha logrado implicar a la Universidad Politécnica de Madrid y la Técnica de Atenas.
El planteamiento es ambicioso: completar en los próximos tres años un prototipo de buque experimental, definido en todos sus detalles, para construir, en un futuro, un barco ecológico destinado al transporte de contenedores en servicio entre puertos situados a corta distancia y, también, para las autopistas del mar.
La Autoridad Portuaria de Gijón y Acciona Transmediterránea son competidores, en este sentido, al participar separadamente en las dos autopistas del mar que unirán Gijón y Vigo, previsiblemente antes de final de año, con la dársena francesa de Nantes-Saint Nazaire. La naviera española es la principal impulsora de la línea franco-viguesa, mientras que la conexión asturiana fue elegida por GLD Lines y CMA-CGM, es decir, Louis Dreyfus y Grimaldi, entre otros.
La participación de la Autoridad Portuaria de Gijón en el diseño de este innovador «barco verde» se explica porque tiene el encargo de comunitario, según el séptimo Programa Marco Europeo I+D (2007-2013), de dirigir los trabajos relacionados con transporte sostenible. Es una iniciativa que forma parte, a su vez, del documento «Política Marítima Integrada», cuyas líneas maestras adelantó en El Musel, en 2006, el entonces vicepresidente de la CE y comisario de Transportes, Joe Borg.
La CE quiere aligerar las carreteras de camiones. Su apuesta son las autopistas del mar y las conexiones portuarias de corta distancia. Pero esa política, que goza de un amplio consenso comunitario, debe ofrecer además, si quiere ser creíble, resultados en la reducción de los efectos contaminantes de los buques. Algunos estudios subrayan que un gran barco de transporte de mercancías puede emitir tantos contaminantes al cabo del año como 50 millones de coches, aunque otros informes, admitiendo el fuerte impacto tóxico de ese tipo de transporte, consideran menor el número de esas emisiones.