FRANCISCO GARCÍA
Repuso la TPA un interesante documental sobre «Nuberu» el mismo día en que Chus Pedro y Manolo Peñayos recibieron, con justo merecimiento, la medalla de plata del Principado de Asturias. En un momento del programa reflexiona el solista de «Nuberu», de voz de granizo, sobre el inesperado éxito, hace tres décadas, de vender canciones «en una lengua que no existía, que los políticos decían que no existía». De manera que esta pareja de artistas hizo más por la normalización del asturiano que algunos alquimistas de la lengua filosofal. En la memoria de varias generaciones de asturianos queda, para la eternidad de lo efímero de un compás musical, una docena de canciones que forman parte del equipaje popular de esta región por obra y gracia de «Nuberu». Ocurre que, aún hoy, gente de Asturias y asimilados seguimos escuchando, con un temblor íntimo que azuza la sangre como savia de viejo castaño, los acordes de «Delina», un canto a la madre que es madre y es tierra.