Leticia PRADO
Mientras unos hacían deporte o paseaban con sus mascotas, otros preparaban la mesa para disfrutar de un almuerzo al aire libre. El buen tiempo acompañó ayer a los vecinos de Moreda en la tradicional comida con la que celebran el día de hermandad. Más de 400 personas llenaron el parque del barrio gijonés con sus sillas, mesas, cubiertos y los menús caseros más variados. «Hay que ser rápido y venir temprano porque cuando llegué yo a las 11.30 muchas mesas ya estaban bien colocadas a la sombra», aseguraba José Luis Peláez. Él era uno de los afortunados que esperaba al resguardo de las ramas de un árbol al resto de comensales para empezar a disfrutar de esta especial comida de domingo. «Es increíble cómo han cambiado las fiestas desde sus comienzos. Hace unos años lo típico era el bollu preñao y ahora hay de todo. ¡Los hay que vienen hasta con tiendas de campaña para montar el chiringuito!», aseguraba. No todos corrieron su misma suerte pero el ingenio les llevó a armar cenadores que les salvasen del calor de los rayos del sol.
La tortilla, la empanada, la ensaladilla y la sidra fueron los protagonistas de este multitudinario almuerzo al aire libre, aunque también hubo espacio para las barbacoas, los jamoneros o las degustaciones de platos típicos de otras comunidades. «Aquí se trae lo que se puede y se come todo. Tenemos chorizo, filetes empanados, limonada, sidra... Para que dure hasta la hora del baile», bromeaba Mauro Cuesta. El ir y venir de la gente cargada con neveras y platos fue constante minutos antes de las dos de la tarde. «El buen tiempo influye mucho. Aunque normalmente siempre nos juntamos un montón de gente, este año se ha notado más que el buen tiempo anima a los vecinos. Yo creo que hay más gente que el año pasado: sumaremos en total más de 400 personas porque muchos han traído mesas de su casa para toda la gente a la que han invitado de fuera del barrio», expresaba Miguel Rodríguez. Sólo en su parcela ya eran veinte comensales entre vecinos de Moreda y foráneos, incluida una cordobesa. A pesar de que este año la asociación no ha organizado concurso de tartas, Rodríguez presumía de los postres caseros que completaban su menú. «Para la sobremesa tenemos tarta, helado, arroz con leche y licores varios. ¡Y todo casero!».
Y después de una buena comida nada mejor para hacer más fácil la digestión con un concurso de bailes del que disfrutaron mayores y pequeños. «Somos un barrio joven pero los vecinos se movilizan para todo. En días como hoy hasta los pequeños invitan a sus amigos», aseguraba José Luis Santamaría, uno de los miembros de la junta directiva. En sus poco más de trece años la respuesta de los socios a las actividades que organiza la asociación de vecinos ha sido muy positiva. Hay respuesta a todo, desde las excursiones hasta las reivindicaciones vecinales, como la que se mantiene contra la barrera ferroviaria y que se dejó sentir en la marcha ciclista del sábado. «Esto es una maravilla. Moreda es un barrio muy tranquilo y tiene todo lo que necesita, aunque siempre falta algo», sentenciaban muchos de los que ayer decidieron disfrutar del sol.