R. GARCÍA
Verónica E. D. declarará ante el juez el 10 de noviembre. La madre gijonesa de 23 años se enfrenta a una condena de ocho meses de cárcel solicitada por la fiscalía. El ministerio público la considera responsable de un delito de abandono familiar. Sus dos hijos -un niño de 5 años y una menor de 14 meses- quedaron solos entre restos de basura en el piso familiar de Nuevo Gijón.
Por la sala de los Juzgados pasarán todos los implicados en el suceso. Entre ellos, los agentes de la Policía que detuvieron a Verónica E. D. y que encontraron a sus hijos, y el padre de la niña, que intentará defender a la acusada asegurando que «se ocupaba de ella».
El suceso tuvo lugar en la calle Dolores Ibarruri. En la madrugada del viernes 20 de junio de 2008, los habitantes de los inmuebles cercanos al de Verónica no aguantaron más los gritos de los niños, que estaban solos, y decidieron llamar a la Policía. Ante los agentes los vecinos aseguraron que los niños, fruto de dos relaciones sentimentales diferentes, estaban desatendidos. La sorpresa no pudo ser mayor para los funcionarios cuando entraron al piso y descubrieron que los menores vivían rodeados de basura. Verónica declaró después ante el juez, y el Principado asumió la tutela de los pequeños.
La joven intentó aclarar los sucesos en una entrevista concedida a LA NUEVA ESPAÑA. Verónica alegaba problemas médicos: «En septiembre empecé a tomar pastillas para los nervios». Ante el juez repetirá los argumentos de aquel encuentro en el que habló de su complicada vida personal -«llevo desde los 16 años trabajando para mis hijos»- e incluso de momentos muy delicados de su historia rememorando, por ejemplo, el momento en el que el padre de su hijo apuñaló al de su hija o cuando tuvo que abandonar su primer hogar, en la calle Joaquín Solís por problemas económicos. «Tenía que alimentar a mis hijos», sentenció.