J. L. ARGÜELLES
La ampliación de El Musel avanza en todos los tajos pendientes. La Autoridad Portuaria de Gijón y la unión temporal de empresas Dique Torres (Dragados, FCC, Sato, Drace y Alvargonzález), adjudicataria de la obra al pie del Cabo Torres, han acabado el 80 por ciento de los trabajos previstos en uno de los más complicados proyectos de ingeniería marítima que se ejecutan en Europa. Salvo dificultades añadidas e imponderables, el superpuerto podrá estar hecho en octubre de 2010, el nuevo plazo que los responsables de la terminal gijonesa fijaron en diciembre de 2007, tras admitir un sobrecoste de 216 millones (sin IVA).
Son datos que dio ayer José Moyano, director de Obras e Infraestructuras de El Musel, tres días después de completar el alineamiento del último de los 41 cajones que acotan el nuevo muelle norte. Es una estructura de 1.323 metros, fundamental para el superpuerto. El puerto gana al mar, a partir de esa línea de bloques que permite el atraque simultáneo de tres grandes graneleros, una superficie de 60 hectáreas hasta la que se trasladará la terminal de graneles sólidos (EBHI).
Según explicó Moyano, Gijón dispondrá de una de las mayores instalaciones del mundo para acopio de minerales. La EBHI es la pieza fundamental (la «joya de la corona», suelen decir los técnicos de El Musel) de un puerto que mantiene desde hace años el liderazgo nacional de graneles sólidos, incluido el actual ejercicio, en el que los ajustes -por la crisis económica- en Arcelor Mittal y las eléctricas ha reducido en 3,6 millones de toneladas los desembarcos de mineral en los primeros seis meses del año.
Moyano comentó en una visita a los trabajos de ampliación, en la que estuvo acompañado por Guillermo Castanedo y Miguel Jerónimo, director de obra y jefe de producción de Dique Torres, respectivamente, que el objetivo es seguir con los rellenos de esas 60 hectáreas. Es sólo uno de los frentes de trabajo, porque también se están completando los espaldones del dique Norte, las protecciones con alturas de unos 17 metros para evitar los rebases del mar sobre la principal estructura de defensa del superpuerto. Aunque la ampliación entra en su recta final, la obra aún ocupa a unos 500 trabajadores y mantiene activa a diario una flota de doscientos camiones.
Otro de los puntos de ocupación importantes es el relleno de la superficie ganada al mar entre el dique Príncipe de Asturias, parte de cuyos espaldones se están desmontado para utilizar en la ampliación, y el arranque del dique Torres, la estructura curva exterior del superpuerto. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, ha hecho público que el próximo día 21 se hará la entrega a Enagás de parte de ese suelo para la construcción de la regasificadora aprobada por El Musel, en la que participará Duro Felguera. Esta instalación, con una inversión inicial de 375 millones, es la piedra angular de la estrategia del Gobierno del Principado para reforzar la producción del sector eléctrico en Asturias. El Puerto, interesado en constituir a partir de esa planta un nuevo polo industrial y en aumentar sus tráficos, hará en esa zona una terminal de líquidos.
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