A. RUBIERA
La Confederación Asturiana de Madres y Padres de alumnos (Coapa), en la que está integrada como federación más fuerte la de Gijón (Fapas-Xixón) ha empezado el curso con ganas de pelea. La que les lleva a promover reuniones con los concejales de Educación de varios concejos asturianos, y finalmente también con la Consejería de Educación del Principado, en busca del respaldo que les lleve a «un cambio sustancial en la vida de las asociaciones». Así lo explica Marisa Formoso, presidenta de la Coapa y de Fapas-Xixón.
«Tras más de treinta años de funcionamiento del movimiento asociativo se requiere analizar y actualizar el papel de las asociaciones como garantes del control democrático de los centros escolares, a la vez que elementos impulsores de propuestas y avances. La labor de las Ampa flaquea en muchos puntos. Siempre sobran manos para organizar fiestas escolares; pero para meterse en lo duro y comprometerse con la educación pública y de calidad, siempre hace falta gente», asegura. La primera reunión ya empezó por el concejal de Educación gijonés, Justo Vilabrille. «Lo que hemos detectado en las asociaciones de padres y madres es que hay poca participación en general. Pese a que las AMPA están constituidas en casi todos los centros, a la hora de cubrir las plazas en los consejos escolares siempre, o casi siempre, hay problemas. Y es ahí donde está el ámbito de participación real y donde los padres pueden tener una voz importante», explicó la representante de Coapa. Para Formoso es obligatorio que las familias «sirvamos para algo más que para fiestas, y más ahora, que están cambiando tanta cosas en educación». Es su pelea. La que está llevando a los portavoces de la Concapa a recorrer todos los centros educativos buscando «la revitalización que nos hace falta».