J. M. CEINOS
Tras afirmar que Juliana «es una empresa que está metida en una situación muy difícil», el presidente del Gobierno de Asturias, Vicente Álvarez Areces, dejó ayer la puerta abierta a la esperanza para la supervivencia del último astillero que queda en Gijón. No obstante, para que el Ejecutivo intervenga en la «salvación» de Juliana, antes, señaló Álvarez Areces, debe despejarse el escenario actual, en el que los trabajadores negocian con la Sepi, sin resultado aún, la confirmación de las garantías que firmaron en su día con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales.
«Es un escenario en el que nosotros no podemos sustituir el funcionamiento de las empresas ni del mercado, pero bien saben todos los asturianos que en nuestro Gobierno hemos hecho por los astilleros de la bahía gijonesa el mayor esfuerzo que se haya podido hacer». Por ello, recalcó el jefe del Ejecutivo, «en Juliana todavía existen posibilidades si se actúa con inteligencia y con sentido de cooperación. No depende todo de nosotros, pero nosotros ayudaremos a que haya una salida; pero hoy por hoy hay un escenario en el que no es el Gobierno el que protagoniza la situación, pero siempre estaremos al final del proceso para que pueda haber actividad de astillero».
El astillero, propiedad de Factorías Vulcano tras ser privatizado por la Sepi, está en situación de concurso voluntario de acreedores. Por tanto, a merced de la decisión del titular del Juzgado de lo mercantil número 1 de Oviedo. Representantes de UGT y de CC OO volvieron a reunirse ayer, en Madrid, con responsables de la Sepi, para tratar de cerrar las garantías firmadas en su día. No hubo grandes avances, según indicó el presidente del comité de empresa del astillero, René Rodríguez, quien vaticina que «el 30 de este mes habrá rescisiones de contratos». De la reunión de ayer en Madrid, según René Rodríguez, se desprende que la Sepi está a la espera del informe del juez para poder avanzar en la negociación, que afecta, sobre todo, a las percepciones económicas de los trabajadores (112) que serán prejubilados, y del resto de la plantilla que debe ser recolocada.
«Depende de cómo se dilucide la situación, como es lógico, pero una vez que el escenario se clarifique, hay posibilidades de que Juliana siga teniendo actividad como astillero, pero con otras ópticas y otras orientaciones», señaló, por su parte, Vicente Álvarez Areces, que en ningún momento aclaró si su Gobierno aportará dinero en la operación para reflotar Juliana.
Otras fuentes sindicales consultadas indicaron que al menos hay dos compradores interesados en hacerse con el astillero de El Natahoyo, pero ninguno de ellos es la empresa Astander, señalaron.