Leticia PRADO
Tras llevar casi 40 años trabajando con esfuerzo por mejorar el barrio de Pumarín, a Belarmino García le ha llegado la hora del relevo. La Asociación de Vecinos «Severo Ochoa» presentó ayer a los miembros de la nueva junta directiva en la que Ana María Muñiz sustituirá al veterano líder vecinal, toda una institución en el barrio y casi un «alcalde» para Pumarín.
«He aguantado tanto tiempo porque soy un hombre con muchas inquietudes. He intentado hacer las cosas de la mejor manera posible aunque seguro que tengo que pedir perdón a muchas personas. Pero hay que tener en cuenta que las asociaciones tenemos que pelear en dos bandas: con los vecinos y con la Administración», expresaba García en su despedida. En estos años las mejoras en servicios tan imprescindibles como el alumbrado, las líneas de transporte o los centros educativos públicos son la consecuencia más evidente de su persistente trabajo. «Cuando yo llegué todo esto no existía. Ahora es uno de los barrios mejor comunicados y tiene lo que para mí es la joya de la corona: el centro municipal Pumarín-Gijón Sur, uno de los más completos porque está todo integrado en un mismo edificio», sentenció.
La nueva junta directiva cuenta con algunas personas menores de 30 años que intentarán aportar nuevos aires a la comunidad, aunque la nueva presidenta ha afirmado que quiere mantener la misma línea de la anterior junta. «Es imposible sustituir a alguien que lleva tanto tiempo en el movimiento vecinal. No podemos introducir un cambio brusco y por eso le hemos querido conservar como vocal», explicaba Muñiz en la sede de la asociación. La actual presidenta reconoce que no ha sido fácil convencer a García para que continúe con ellos, pero reitera que es un pilar fundamental para mantener vivo el movimiento vecinal. «Somos conscientes del respeto y de la valoración con la que cuenta en el barrio y además necesitamos a alguien que nos enseñe un poco de mano izquierda», aclaró. Así que ahora le toca dar ejemplo.