FRANCISCO GARCÍA
Hace falta pecar de iluso para pensar que Izquierda Unida iba a apoyar la reclamación del PP de una comisión de investigación parlamentaria para determinar las causas del elevado sobrecoste de las obras de ampliación de El Musel. A la mujer del César la honradez se le supone, pero hay que ser honrado y además parecerlo y los lazos matrimoniales que unen al PSOE asturiano -y también al gijonés- con IU están atados con los nudos de la conveniencia política. No se entiende que sean Los Verdes, aliados necesarios del Gobierno regional, quienes vocean en Europa las supuestas tropelías portuarias, y que la coalición que les presta soporte rechace la investigación. Si no hay nada que esconder, como aseguran desde el entorno arecista, ¿a qué ese temor a levantar las alfombras o a remover los enormes cajones de hormigón? Por lo demás, pedir aclaración necesaria acerca de los sobrecostes no es estar contra el Puerto ni empujar el futuro de Asturias al dique seco: es reclamar transparencia. Y que vivan los novios.