Cynthia GARCÍA
Ningún camión de reparto en doble fila; menos saturación de tráfico en las horas punta; menores problemas de aparcamiento y una drástica reducción de multas entre el colectivo de repartidores. Es el escenario ideal que se puede llegar a plantear en las ciudades si el reparto de mercancías en la zona urbana se llevase a cabo en pequeños vehículos eléctricos, que salen a hacer sus rutas desde un punto común de almacenaje. Esa novedosa idea ya está en práctica en Málaga, exclusivamente para la distribución de paquetería y productos de alimentación, y ayer se explicó en Gijón dentro de las actividades de la Semana Europea de la Movilidad. La iniciativa la presentó Ricardo Alarcón, gestor de la iniciativa -privada- malagueña.
«Una vez que las mercancías llegan al Centro Urbano de Distribución Ecológica -CUDE- de ahí sólo salen en vehículos eléctricos, no contaminantes y que pueden circular por espacios peatonales». Así resumió la iniciativa Alarcón, quien explicó que «el CUDE nace como consecuencia de un protocolo de intenciones que la Federación de Transportes de Málaga presentó al Ayuntamiento, y ahí se determinó que hubiera un aparcamiento destinado a la distribución de mercancías en el centro histórico de la ciudad, del que la sociedad mercantil CUDE consiguió la planta sótano. El objetivo era centralizar el reparto, ordenar el tráfico y la mejora ambiental».
Alarcón sostiene que en todas las ciudades existen los mismos problemas por la forma de reparto tradicional: de tráfico, multas y doble fila, entre otros. «Estos vehículos, en cambio, no ocasionan ninguna molestia y pueden circular por zonas peatonales, como es el caso del casco histórico malagueño», expuso. Con estos pequeños vehículos son todo ventajas. «Tienen un remolque con capacidad para 6.000 kilos, su mantenimiento es mínimo y en cinco años no hemos tenido que sustituir ninguno», explicó Alarcón.
Con unas instalaciones de 1.500 metros cuadrados, el proyecto innovador y económico de CUDE sólo ha fallado sólo en una cosa, dice Alarcón. «La rampa de salida es muy elevada para los repartidores de botelleros, por lo que se han tenido que quedar fuera», concluyó.