R. V.
-¿Está de acuerdo con Mariano Rajoy en que la Fiscalía debe investigar los sobrecostes de El Musel?
-Rajoy aquí, contrariamente a lo que decían sus coleguillas gijoneses en otros casos que pasaron en Xixón, habla de ir a la Fiscalía y no de una comisión de investigación. Es otro discurso. Nuestra posición es que primero se acabe toda la obra y, una vez culminada, se plantee si hay que ir a la Fiscalía, exigir auditorías de todo lo que se hizo, ver si hubo mojes o no los hubo, si hubo errores de contratación o exageraciones a la hora de la venta de determinados materiales por parte de algunos en precios casi abusivos, por ejemplo, toda la explotación de canteras... Ése es el debate, pero tras acabar toda la obra en condiciones. Y no nos olvidemos, porque ya nadie se acuerda de que estamos ante una alternativa portuaria que no tuvo ni una sola alegación. Da la sensación de que la 3C fue antes de la I Guerra Mundial, y no fue hace tanto tiempo. Fuimos nosotros, entre otros, quienes reconducimos esa situación para tener una alternativa portuaria más equilibrada con la ciudad. Esta obra es crucial desde el punto de vista del desarrollo económico para los que creemos en una Asturias eminentemente industrial. Algo en lo que otros no creen.
-Pero alguien debe dar explicaciones sobre el sobrecoste de El Musel, ¿o no?
-Claro que hay que dar explicaciones. Ya se pidieron al consejero correspondiente, al presidente de la Autoridad Portuaria... Por cierto, aquí hay una figura con un grado de autonomía importante, que determina muchas cosas y que está desaparecida del mapa. ¿Dónde está Puertos del Estado? No opina nada. Opina algo Pepiño Blanco (ministro de Fomento), que no sé si merece la pena que opine, pero Puertos del Estado... No nos pensemos que se hace lo que queramos en Asturias; es Puertos del Estado quien da las autorizaciones y quien controla, pero no está ni se le espera. Entre todos habrá que averiguar por qué se dispararon los gastos. ¿Es sólo un problema del mar Cantábrico? Todos sabemos que el Cantábrico ye como ye, porque no caímos aquí del Bidasoa, ni del Pisuerga, ni del Nalón.