JOSÉ MARÍA DÍAZ BARDALES
Tres noticias de actualidad apuntan a luchas muy distintas, me quedo junto a los que luchan por vivir y son los peor parados.
Lucha por vivir. En 1988 fueron localizados los primeros inmigrantes sin vida en las costas de Tarifa (Cádiz); eran los primeros años de los movimientos migratorios en esta zona. El domingo pasado, el obispo de la diócesis de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, en un acto celebrado en Algeciras en solidaridad con los inmigrantes fallecidos en el Estrecho, cifró en más de 18.000 los inmigrantes ahogados en el intento de alcanzar las costas españolas.
La diócesis de Cádiz y Ceuta ha resaltado el elevado número de víctimas que se han producido al morir ahogados como consecuencia del naufragio de las embarcaciones tipo patera, neumáticas o de otra condición que han cruzado el Estrecho.
Los datos se han dado a conocer con motivo del naufragio de una embarcación neumática producido frente a la isla de Perejil, que terminó con ocho muertos, once supervivientes y al menos más de una veintena de desaparecidos. El obispo ha recordado el naufragio de una embarcación ocurrido hace unos días en aguas marroquíes, con un balance provisional de 11 inmigrantes rescatados y 8 cadáveres recuperados.
Para el obispo diocesano de Cádiz y Ceuta esta noticia supone un momento de mucho dolor.
Lucha por medrar. El director de «Periodista Digital», José Manuel Vidal, denunciaba el carrerismo como mal endémico en la Iglesia. Dicen que Benedicto XVI es de los que creen que el obispo debe ser nombrado para una diócesis y, salvo casos excepcionales, casarse con ella para siempre. Así se evitaría el carrerismo. Pero la praxis de la curia no va por ahí. Más de una vez el Papa ha alertado sobre el peligro del «carrerismo» del alto clero y de los obispos.
El cardenal Cafarra, arzobispo de Bolonia, decía que el mayor pecado de la Iglesia es la ambición de los clérigos y su deseo de hacer carrera.
Vidal habla del cura que se ordena para consagrarse a ser párroco toda la vida. Vivir y morir con el pueblo. Metidos en la piel del pueblo. Como uno más y, al mismo tiempo, como el pastor.
El alto clero es otra cosa y son muchos los aspirantes a obispos, y muchos obispos aspiran siempre a más. Hasta llegar al capelo. Y como los puestos cardenalicios son pocos, se los tienen que disputar... Menos carrera y más evangelización es lo que necesitamos. En Asturias seremos dentro de poco testigos de la llegada de un nuevo arzobispo, ¡ojalá no sea un clérigo de carrera!
Lucha ridícula. El Congreso de los Diputados de España se ha negado a reprobar al Papa Benedicto XVI por sus declaraciones sobre el sida y el uso del preservativo. El director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi, decía a propósito de ello: «Me habría asombrado que el resultado de la votación hubiera sido el contrario. Que el Parlamento haya rechazado la propuesta me parece lo más natural». El portavoz vaticano, no obstante, no quiso hacer ninguna valoración sobre el hecho de que una propuesta de estas características hubiera sido admitida a trámite.
El comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), en cambio, sí acusó al Parlamento de haber puesto en peligro la libertad religiosa al admitir votaciones de este tipo. Como decimos en Asturias, «tampocu ye pa ponese así».
El pasado abril, cuando el Parlamento belga reprobó al Papa, la Santa Sede criticó este hecho dejando claro que lo fundamentaban en un extracto de entrevista sacado y aislado de su contexto y que había sido usado por algunos grupos con un claro intento intimidatorio.